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El proyecto literario de Canarias llega a Cantabria | la experiencia en el IES Marismas

El proyecto educativo «Enséñame a escribir para leerte mejor» acaba de cruzar una nueva frontera emocional y geográfica. Tras años de trayectoria trabajando en la literatura juvenil e infantil en las Islas Canarias, el IES Marismas de Santoña (Cantabria) se ha convertido en el primer centro peninsular en acoger el taller.

Taller de literatura juvenil en Santoña, Cantabria.

Esta unión entre el Atlántico y el Cantábrico ha permitido a más de 170 alumnos cántabros profundizar en la creación de personajes y conflictos narrativos, y también ha servido de puente para explorar las diferencias diatópicas del español, destacando la riqueza y las particularidades del habla insular.

Un puente lingüístico entre el Atlántico y el Cantábrico.

La literatura es, ante todo, comunicación. Por ello, uno de los momentos más enriquecedores de la jornada en el IES Marismas fue el intercambio lingüístico. Resulta fascinante observar cómo el español, nuestra lengua común, se llena de matices a través de las diferencias diatópicas.

Durante las sesiones, compartí las particularidades del español de las Canarias, desde la fonética, pasando por el léxico único hasta la cadencia atlántica. Ver el asombro y el respeto de estos más de 170 jóvenes cántabros al descubrir la ubicación geográfica y la identidad cultural de las islas, confirma que el proyecto ‘Enséñame a escribir para leerte mejor’ enseña técnica narrativa, y permite fomentar una cohesión cultural necesaria en nuestro país.

De la teoría a la ficción: El método en el aula.

En el taller, trabajamos la estructura vital de cualquier obra de literatura juvenil. Los alumnos de Santoña participaron en el proceso creativo, recorriendo las tres etapas fundamentales que abordé con ellos el personaje y su conflicto: No hay historia sin deseo. Analizamos cómo el conflicto interno y externo define la personalidad del protagonista y la resolución. Exploramos los distintos tipos de finales, desde los conclusivos hasta los abiertos, permitiendo que cada estudiante diera los primeros pasos para cerrar su propia narrativa de forma coherente.

    El crecimiento de una comunidad lectora y escritora.

    El entusiasmo recibido en este centro de Cantabria marca un hito en la trayectoria del proyecto. Ampliar el número de centros que confían en esta metodología me motiva a seguir llevando la literatura infantil y juvenil más allá de nuestras fronteras naturales. Mi compromiso sigue siendo el mismo: dotar a los jóvenes de las herramientas necesarias para que su voz sea escuchada a través de la escritura, independientemente de su código postal.

    Cómo trabajar la comprensión y expresión oral y escrita: Experiencia con Colorín, colorado, las aventuras he pintado

    ¿Es posible aprender a leer y escribir de una forma que realmente entusiasme a los alumnos de Primaria? En este año académico, he llevado a cabo la primera experiencia pedagógica con el libro Colorín Colorado, las aventuras he pintado, trabajando con grupos de niños de 7 años (45 estudiantes en total).

    Iniciarse en la expresión oral y el respeto al libro.

    Como punto de partida, realizamos un juego de memoria para identificar las partes físicas de un libro: portada, contraportada, lomo, guardas, tripa y créditos. Sin duda, despertó la curiosidad de los niños y les ayudó a adquirir un vocabulario específico, fundamental para iniciarse en la expresión oral con propiedad desde edades tempranas.

    El objetivo principal fue reforzar la comprensión y la expresión oral y escrita mediante un enfoque participativo, integrando el juego y el movimiento en el proceso de aprendizaje.

    El teatro como herramienta de comprensión lectora.

    Tras analizar la primera ilustración, pasamos a la acción con una lectura dramatizada. El teatro en el aula permite que el lenguaje cobre vida. Partiendo de la frase: “Era una mañana entre nubes y claros, cuando Sebas salió a la escuela”, planteamos un reto de invención.

    Cada alumno debía trabajar la creatividad introduciendo variaciones en la escena:

    • Cambio de atmósfera: «Era una noche fría de invierno…»
    • Cambio de momento del día: «Era una tarde de verano…»
    • Cambio de personaje y lugar: «…cuando Pablo corrió al supermercado».

    Este ejercicio de sustitución fue clave para que los niños comprendieran la estructura de las frases y mejoraran el uso consciente del lenguaje, transformando la lectura en un acto propio de memoria y creación.

    Trabajar la psicomotricidad fina y la creatividad.

    La experiencia culminó con una fase plástica. Al colorear las ilustraciones originales y redactar sus propios diálogos en la escena, los alumnos pudieron trabajar la psicomotricidad fina de forma integrada. De esta manera, proporcioné un soporte físico y visual a la propia narrativa, uniendo el pensamiento creativo con la destreza manual.

    Exposición oral: Seguridad y escucha activa.

    Para fomentar un ambiente distendido, realizamos la puesta en común en un tatami. Cada estudiante participó por turnos, declamando sus propuestas tras haber interiorizado la escena. Este momento fue vital para:

    1. Ganar seguridad en la expresión oral.
    2. Fomentar la escucha activa.
    3. Promover el respeto por el trabajo de los compañeros.

    El balance final (a pesar de mis incertidumbres iniciales) fue óptimo. Esta primera experiencia con Colorín, colorado, las aventuras he pintado, demuestra que es posible integrar lectura, escritura y psicomotricidad de forma sólida y motivadora.

    Tengo que agradecer a los profesores que apoyaron la propuesta y participaron de manera activa.


    Sobre el autor: Fernando Armas Pérez

    Con más de 32 años de trayectoria docente en Lengua y Literatura Inglesa, Fernando Armas Pérez es una voz de referencia en la pedagogía y la expresión escrita en Canarias. Autor prolífico con más de 15 libros publicados, ha dedicado la última década a la difusión de técnicas de narración y escritura creativa en centros educativos y centros de formación del profesorado en las Islas Canarias.

    Fernando Armas Pérez se ha especializado en comprensión lectora y promoción de la literatura. La labor ha sido reconocida con diversos premios literarios que avalan el compromiso con la excelencia educativa y creativa. A través de talleres, publicación de libros como editor y concursos, Fernando fusiona la experiencia en el aula con la innovación pedagógica para potenciar el desarrollo cognitivo y crítico de jóvenes lectores y escritores.

    Conecta con el autor: Perfil en LinkedIn | Author Central en Amazon

    La creatividad humana: El motor de la literatura juvenil canaria

    La creatividad es una capacidad fascinante del ser humano que trasciende la mera supervivencia y adaptación. Surge de la conciencia, sí, pero no únicamente como un acto racional. Es una fuerza casi misteriosa que combina instinto, emoción y pensamiento, permitiéndonos imaginar lo que no existe y transformar lo que nos rodea.

    Como autor de literatura juvenil en Canarias, entiendo esta fuerza como el diálogo continuo entre lo que somos y lo que podríamos ser. Es esta «conciencia expandida» la que me permite explorar dimensiones más allá de la utilidad práctica en cada una de mis obras.

    Desde la neurociencia, la creatividad no se ve como un destello aislado, sino como una red compleja de conexiones. Como afirma el neurocientífico Dr. Marcus Raichle, pionero en el estudio de la Red neuronal por defecto:

    «La creatividad surge cuando el cerebro logra alternar eficazmente entre la red de modo predeterminado (imaginación y autorreferencia) y la red de control ejecutivo (enfoque y realización).»

    La conciencia y el impulso creativo en la narrativa

    Al reflexionar sobre la creatividad humana, es importante dudar de la creencia de que somos la única especie consciente. Muchas otras especies muestran formas de percepción profunda. Algunos animales crean estructuras y se comunican con códigos complejos; sin embargo, la creatividad humana tiene un carácter único: la capacidad de abstraer ideas y proyectar futuros posibles.

    Otro aspecto que nos crea duda es si somos la única especie consciente. Conectamos con la visión existencialista de Jean-Paul Sartre que sugería que el ser humano está «condenado a ser libre», y esa libertad se manifiesta en la capacidad de crear de la nada:

    «El hombre no es otra cosa que lo que él hace de sí mismo. La creatividad es el acto supremo de esa libertad.»

    Esta capacidad de llevar conceptos a la realidad a través del arte, la ciencia y la tecnología es lo que define mi proceso de escritura. En cada teoría o historia innovadora, hay una mezcla de lo personal y lo colectivo, de lo conocido y lo imaginado.

    Creatividad y literatura: De la idea al libro

    Podríamos decir que la creatividad es tan compleja como todo lo que hemos logrado construir. Es un acto de creación externa, cierto, pero también un proceso interno que implica explorar la identidad y el anhelo de trascendencia. Para un escritor canario, este proceso está profundamente ligado a nuestro entorno y a la forma en que percibimos el mundo desde las islas.

    Valorar la creatividad implica reconocer el misterio de la conciencia misma. Quizás no sea cuestión de preguntarnos si somos «más» conscientes que otras especies, sino de apreciar que el impulso universal por descubrir y dejar una huella es lo que nos une.


    Descubre mis historias.

    Si te apasiona cómo la creatividad transforma nuestra realidad, te invito a conocer mi faceta como autor. Puedes explorar mi trayectoria en mi perfil de Amazon Author o consultar directamente dónde adquirir mis libros de literatura juvenil.

    Catarsis y conflicto narrativo

    El conflicto es una constante en la experiencia humana, un motor esencial que ha impulsado la narrativa literaria a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales, los relatos han reflejado los grandes temas que nos atormentan: el deseo de vivir el presente sin pensar en las consecuencias, los amores trágicos o no correspondidos, las disputas interpersonales que culminan en venganzas, la búsqueda de la felicidad…

    Sin embargo, los conflictos no son solo externos; muchos son internos y se manifiestan en dilemas existenciales que nos hacen cuestionar nuestra identidad, el propósito de nuestras vidas, y cómo nos percibimos a nosotros mismos.

    Tanto en la escritura como en la lectura, estos temas se reiteran una y otra vez. Escritores y lectores por igual buscan en los relatos algo más profundo: la catarsis. Este concepto, que proviene de la antigua Grecia, se refiere a un proceso de liberación o purificación emocional. La catarsis puede surgir en un contexto terapéutico, pero también se experimenta a través del arte y la literatura.

    En cada historia, el conflicto narrativo actúa como un espejo de nuestras propias luchas, y a través de la identificación con los personajes y sus experiencias, alcanzamos una forma de alivio emocional. La catarsis no solo nos permite comprender mejor nuestras emociones, sino también encontrar una cierta paz interior, liberándonos, aunque sea momentáneamente, de las tensiones que nos afectan en la vida diaria.

    El diálogo narrativo: Cómo escribir conversaciones creíbles y dinámicas en tu novela

    ¿Alguna vez has releído una escena y has sentido que tus personajes hablan como robots, soltando información sin alma? Es una frustración común. El diálogo narrativo es, a menudo, la prueba de fuego de un escritor. Si falla, el lector se desconecta. Si triunfa, tus personajes saltan de la página, ofreciendo conversaciones dinámicas y absolutamente inolvidables. Como autor de literatura infantil y juvenil con años de experiencia creando voces para jóvenes, hadas, hechiceros y una niña que ama las palabras, he destilado algunas claves para que escribas diálogos creíbles que resuenen. Espero abrirte la puerta a la guía definitiva para convertir las palabras de tus personajes en oro puro.

    1. La función invisible: Por qué el diálogo es más que conversación

    El diálogo es una herramienta multiusos que trabaja en las sombras para construir tu historia.

    El diálogo como herramienta de caracterización (mostrar, no contar)

    Un personaje se revela mucho más por cómo habla que por una descripción de su personalidad. El vocabulario de un personaje (¿usa palabras complejas o jerga simple?), su sintaxis (¿frases largas o cortas y entrecortadas?) y su tonalidad (¿siempre optimista, o con sarcasmo constante?) son la huella dactilar del alma. Un hechicero ancestral no hablará igual que una niña aventurera. ¡Muéstralo a través de su voz!

    Impulsar la trama: La información relevante en el momento justo

    El diálogo debe hacer avanzar la historia. Es el vehículo perfecto para la revelación de secretos, la presentación de un dilema ético o la motivación que lleva a la acción. Si una conversación no cambia el estado emocional o situacional de la escena, córtala. El «Hola, ¿qué tal?» está bien, pero el «Debo contarte algo que descubrí en el viejo mapa» es el que hace girar la rueda de la historia.

    Creación de ritmo y atmósfera (la voz de los personajes)

    El diálogo controla el pulso de la narración. Los diálogos cortos y rápidos entre dos personajes en tensión (un ping-pong verbal) aceleran el ritmo hacia el clímax. Los diálogos más largos y reflexivos o un monólogo pueden ralentizarlo, creando una atmósfera de intimidad o melancolía.


    2. El arte de la credibilidad: cinco reglas para diálogos que suenan reales

    La voz única: Cómo diferenciar el habla de cada personaje

    Cada personaje principal debe sonar distinto, incluso si les quitas las acotaciones de quién habla. Para lograrlo, piensa: ¿Cuál es la palabra favorita de mi personaje? ¿Cuál es su muletilla? ¿Y qué cosas jamás diría? Por ejemplo, una joven como Amanda (de mis libros) usaría palabras precisas y directas, mientras que el hechicero podría emplear un lenguaje más antiguo o ceremonial.

    Evitar las «cargas de información» (infodumping1)

    Uno de los errores más letales es hacer que un personaje le cuente a otro algo que ambos ya saben, solo para informar al lector.

    NO: —Recuerda, Mateo, que la llave mágica que custodiamos desde hace cien años es la única que puede abrir el portal.

    SÍ: Mateo deslizó la mano por el bolsillo.

    —La llave está a salvo. Después de cien años, no la perderé ahora.

    La importancia del subtexto: Lo que no se dice

    El subtexto es el verdadero significado oculto tras las palabras. Si un personaje está furioso, quizás solo diga «Estoy bien», pero su tono y la acción que lo acompaña (golpear un puño, mirar al suelo) deben revelar la mentira. Los diálogos más intensos ocurren cuando los personajes dicen una cosa, pero quieren decir algo completamente diferente.

    El uso inteligente de los dialectos y la jerga (moderación y autenticidad)

    Si tu personaje es un adolescente, usará jerga (p. ej., «Está random este plan»). Si es de otra región, tendrá su dialecto. Úsalo con moderación; demasiado dialecto dificulta la lectura. Lo esencial es incorporar unas pocas palabras clave para dar sabor y autenticidad sin abrumar.


    3. Estructura y estilo: Dominando las acotaciones y verbos de habla

    Acotaciones narrativas: El balance entre «dijo» y verbos de acción

    El verbo más seguro y menos intrusivo es «dijo». Los lectores lo leen casi inconscientemente. Evita el uso constante de verbos de habla que intentan describir la emoción y la acción a la vez (p. ej., «gimoteó tristemente», «preguntó ansiosamente»). Es mejor usar:

    • «Dijo» o «preguntó» (simplicidad).
    • Verbos de acción que acompañan el diálogo: Corrió, se sentó, levantó una ceja, suspiró.

    Ejemplo:

    —Ya estamos tardando —dijo ella. Brizna se mordió el labio, dudando.

    El manejo de la puntuación en diálogos directos e indirectos

    Usa el diálogo directo (con rayas) para el impacto inmediato. Usa el diálogo indirecto (parafraseado por el narrador) para resumir conversaciones aburridas o de relleno: Él le preguntó sobre la escuela y ella le contestó que todo iba bien.

    Diálogo interno vs. diálogo externo: ¿Cuándo usar cada uno?

    El diálogo externo impulsa la trama. El diálogo interno (pensamientos del personaje, entre comillas latinas) permite la reflexión y revela la discrepancia entre lo que dice y lo que realmente siente. Usa el interno para profundizar en la complejidad emocional.

    La técnica del corte o el cut-off para generar tensión

    Usa los puntos suspensivos (…) para cortar el diálogo justo antes de que el personaje diga algo crucial, o cuando otro personaje lo interrumpe. Esto genera una tensión dramática inmediata.

    Ejemplo:

    —Estaba a punto de decirte que en el bosque hay un…

    —¡Cállate! Alguien viene.


    4. Errores comunes que destruyen la fluidez de un diálogo.

    Diálogos funcionales o «de servicio» (y cómo reescribirlos)

    Evita las conversaciones que solo existen para pedir un café, confirmar una cita o enumerar una lista de tareas. Si tienes un diálogo que no hace nada más que avanzar la logística, busca la forma de convertirlo en una oportunidad de caracterización o conflicto.

    Los clichés y frases predecibles (y cómo evitarlos con imaginación)

    • «Tenemos que hablar.»
    • «No es lo que parece.»
    • «¿Estás bien?» (Respuesta: «Sí, estoy bien.»)

    Sustituye la frase gastada por una reacción emocional inesperada.

    La sobreexplicación o la redundancia en las respuestas.

    Asegúrate de que los personajes no repitan información ni se expliquen demasiado. La vida real es ambigua; deja que tu lector infiera el significado. Si un personaje pregunta algo y el otro responde diciendo la misma pregunta de forma diferente, edita.

    ¿Cómo corregir el diálogo en la fase de revisión?

    1. Léelo en voz alta: Este es el mejor filtro. Si suena forzado o falso, reescríbelo.
    2. Elimina los saludos y despedidas innecesarios: El lector asume que se saludaron, a menos que el saludo sea clave para la trama.
    3. Quita los adjetivos superfluos de las acotaciones (p. ej., quitar «con una sonrisa malvada» si el diálogo ya es malvado).

    5. Más allá de las palabras: Integrando el diálogo con la acción

    El diálogo acompañado de gestos y lenguaje corporal

    Un diálogo gana peso cuando se ancla en el mundo físico. Una acción puede contradecir o reforzar la palabra.

    —No estoy nervioso —dijo el niño. Su mano temblaba mientras sostenía la linterna.

    Ejemplo práctico: Una escena de conflicto dialogado

    El escenario: Brizna, el hada, está a punto de hacer algo arriesgado, y Zacarías intenta detenerla.

    Zacarías la tomó del brazo.

    —No lo hagas.

    Brizna se zafó con un gesto rápido.

    —Solo aquellos que creen en la magia pueden encender la luz del cambio. ¿No recuerdas?

    Él suspiró, la sombra del olvido parecía pesarle.

    —Sí, lo recuerdo. Pero a veces el cambio duele.

    —El dolor es solo otra palabra, Zacarías —replicó, y saltó al vacío.

    Recursos adicionales para profundizar en la técnica:

    • Descubre cómo la lectura dramatizada puede mejorar la voz de tus personajes.
    • Explora el uso del role-playing dramático en la construcción de diálogos.
    • Conoce las obras de Fernando Armas donde aplico estas técnicas.

    Recuerda, el diálogo narrativo es la chispa que da vida a tus personajes, el motor invisible que impulsa tu historia. Al dominar el subtexto, la caracterización a través del habla y la integración con la acción, dejarás atrás los diálogos planos y artificiales. Ahora tienes las herramientas para que tus novelas tengan conversaciones dinámicas y creíbles. ¡Tus personajes están listos para hablar!


    ¿Qué otros desafíos narrativos te gustaría resolver? ¿Tienes algún diálogo que te esté dando problemas y quieres que analice? ¡Déjame un comentario y sigamos creando historias inolvidables!

    1. Infodumping, que viene de infodump, es algo así como un vertedero de información, o sea, el exceso de información en una novela. ↩︎

    Del guion a la crítica: el role-playing dramático para el pensamiento crítico

    El éxito de la publicación sobre la lectura dramatizada me confirmó algo vital: los educadores buscamos herramientas prácticas para mejorar la expresión oral y la comprensión lectora. Pero el verdadero desafío actual, la necesidad fundamental de la educación, es cultivar el pensamiento crítico.

    ¿Cómo llevamos a nuestros alumnos de 5.º y 6.º de Primaria a trascender la interpretación para convertirse en analistas, argumentadores y, finalmente, creadores?

    La clave está en deconstruir aquello que damos por sentado. Les comparto el caso práctico de cómo utilicé un clásico universal, Caperucita Roja, para desarrollar las habilidades blandas (soft skills) en educación y descubrir nuevos talentos narrativos en el aula.


    El experimento real: reimaginando Caperucita Roja

    El objetivo de este experimento perseguía contar una historia y desmantelarla para construir nuevas narrativas, obligando a los alumnos a analizar roles y conflictos desde múltiples ópticas.


    La metodología del análisis dramático

    1. Estructura tangible: roles, conflicto y desenlace

    Comenzamos con una sesión de lectura dramatizada del cuento de Caperucita Roja. Una vez asimilada la versión canónica, la desglosamos en sus elementos esenciales:

    • Personajes y roles fijos: Caperucita (la inocente víctima), Abuelita (la frágil), Lobo (el villano), Cazador (el héroe/solucionador).
    • Conflicto central: engaño, desobediencia y peligro en el bosque.
    • Desenlace: la intervención de un tercero (el cazador) que restablece el orden.

    2. La deconstrucción crítica (activando el pensamiento)

    Aquí se inició el juego de roles dramático propiamente dicho. Invité al alumnado a cuestionar la estructura:

    • Pregunta de impacto: “¿Y si el lobo no fuera el villano?”
    • Inversión de roles: los estudiantes propusieron distintas teorías. ¿Qué pasa si Caperucita es un personaje secundario y el verdadero conflicto es la Abuelita (dueña de una receta secreta) frente al Cazador, que quiere apoderarse del bosque?

    Esta simple invitación: liberar a los personajes de su destino canónico, forzó a los alumnos a activar su pensamiento crítico. No interpretaban; analizaban motivaciones y posibles tramas ocultas.

    Clave pedagógica: La deconstrucción de arquetipos literarios es una herramienta para la argumentación. Para justificar que la Abuelita sea la antagonista, el alumno debe construir una cadena lógica de porqués y cómos, ejercitando el razonamiento crítico.


    Resultados: de la crítica a la creación de historias

    Tras una intensa sesión de debate y expresión oral avanzada, donde cada alumno defendía su teoría sobre los posibles nuevos roles de los personajes, logramos una meta asombrosa:

    Múltiples ópticas y argumentación

    Los alumnos demostraron una capacidad admirable para proponer conflictos reimaginados (pensamiento crítico en acción), creando teorías sólidas como:

    • Una historia centrada en el Cazador, que en realidad es un agente inmobiliario que quiere talar el bosque (conflicto ecológico).
    • Una versión donde el Lobo y Caperucita son cómplices que intentan escapar de la Abuelita sobreprotectora (conflicto familiar).
    • El encuentro de dos Caperucitas, primas sin saberlo, que tienen la misma abuelita (conflicto familiar).

    Fomento de habilidades blandas (soft skills)

    El ejercicio potenció la escucha activa (necesaria para refutar la teoría del compañero) y el trabajo en equipo (para construir una trama coherente).

    El nacimiento de escritores

    Lo más gratificante fue la excelente proyección creativa de las historias. Al comprender que la estructura era maleable, los estudiantes generaron narrativas completas, originales y profundas.

    La deconstrucción de Caperucita Roja fue un juego y un trampolín directo para el desarrollo de la creatividad narrativa y la expresión oral avanzada, albergando la esperanza de crear nuevos escritores.


    Conclusión: el poder del analista dramático

    El juego de roles dramático no solo mejora la oratoria: es una puerta de entrada a la argumentación y al pensamiento crítico.

    Al despojar a los alumnos de la comodidad del guion, les entregamos la responsabilidad de la creación. La necesidad de justificar una reimaginación impulsa el análisis lógico, transforma la expresión oral avanzada en una habilidad estratégica y demuestra que una herramienta pedagógica eficaz a menudo reside en cuestionar lo que siempre se ha dado por cierto.

    ¿Qué otro arquetipo literario universal está esperando ser deconstruido en tu aula para liberar el potencial crítico y creativo de tus alumnos?

    La voz del narrador: reflejos de la vida

    El narrador es una de las figuras más poderosas dentro de la literatura de ficción. Es más, afirmaría que sin narrador no hay relato. Decide qué se cuenta y qué se omite, otorgando sentido al mundo narrativo. Además, la ficción no existe como “realidad autónoma”, sino que existe porque alguien la cuenta.

    Su papel trasciende la mera transmisión de los hechos; es el arquitecto de la trama, el guía de los personajes y la voz que da vida a la historia. En muchos sentidos, el narrador, además de un elemento literario, representa la metáfora de la vida misma. Igual que el narrador toma las riendas del relato, en la realidad, cada persona tiene la capacidad (o la responsabilidad) de escribir su propio destino.

    Habrás visto que existen varios tipos de narradores. La elección de uno u otro va a depender de tus intenciones como escritor. Puedes controlar la focalización del lector. Tú decidirás si el lector accede a una visión completa (omnisciente) o limitada (testigo, protagonista). También manejarás el modo en que se transmite la información (cronológico, fragmentado, caótico), lo que podrá afectar a la percepción de la trama. En tus manos tienes la capacidad de guiar, manipular o incluso engañar al lector…

    En fin, hay una variedad de estrategias en manos del autor para modelar la ética y la interpretación; para establecer reglas que fundamenten la verosimilitud del relato. Es quien te dice qué vas a leer y qué vas a creer dentro del universo que está construyendo.

    El narrador omnisciente, aquel que todo lo ve y todo lo sabe, es similar a quien tiene plena conciencia de su vida, de su pasado y de su presente, y que puede anticipar, con cierto margen de error, lo que sucederá si toma un camino u otro. Este tipo de narrador nos recuerda que, aunque no podamos controlar cada circunstancia, sí tenemos el poder de interpretar los hechos y de dotarlos de significado. Es un reflejo de la madurez que se alcanza cuando comprendemos que la vida no solo ocurre, sino que la construimos con nuestras decisiones y narrativas internas.

    Por otro lado, el narrador en primera persona nos sumerge en una visión más subjetiva, limitada por su propia percepción. Es el narrador que descubre la realidad al mismo tiempo que el lector, y muchas veces, al igual que nosotros, duda, se equivoca y se transforma con el transcurso de los acontecimientos. Representa a aquellos que aún buscan su voz, que exploran su identidad y que, en el proceso de contar su historia, terminan por comprenderse a sí mismos. En este sentido, escribir –y por extensión, vivir– es un acto de autodescubrimiento.

    Aquí radica la catarsis de la literatura. Al escribir, el autor construye mundos ficticios, pero también se encuentra a sí mismo en el proceso. Cada historia es un reflejo, una exploración de miedos, anhelos y recuerdos que, al plasmarse en palabras, adquieren sentido y permiten una liberación emocional.

    La literatura es un espacio donde el narrador puede salvar o condenar a sus personajes, del mismo modo en que cada individuo, en la vida real, puede transformarse a sí mismo según la historia que elija contar sobre su propia existencia.

    Cuando el escritor encuentra la voz propia, se convierte en el dueño absoluto de la historia. Y ese poder narrativo pertenece a la ficción y a la vida misma: cada uno es su propio narrador, con la capacidad de dar forma al relato personal. La clave está en asumir ese rol con plena conciencia, entendiendo que no somos meros personajes secundarios en una trama ajena, sino los protagonistas de nuestra propia historia. En definitiva, escribir, y vivir, es un acto de valentía, porque al tomar las riendas de la narración, también tomamos las riendas de nuestra existencia.

    Espero haberte ayudado a entender la responsabilidad del narrador. Es poderoso porque transmite la historia y al mismo tiempo la constituye; administra la información, orienta la mirada del lector, imprime un tono ético y legitima la verosimilitud del relato. Sin esa voz, los hechos permanecerían mudos e incapaces de conmover, pues es el narrador quien convierte la sucesión de acontecimientos en una experiencia literaria viva.

    II Concurso literario Cuentos que Brillan

    Antología de los ganadores del Ier Concurso Literario "Cuentos que Brillan"

    El II Concurso Literario Cuentos que Brillan está abierto a la participación de cualquier centro educativo (primaria, secundaria o bachillerato) que desee obtener o disponga en la actualidad alguno de los siguientes títulos como parte del plan lector para el curso académico:


    Las aventuras de Sebastián I
    Las aventuras de Sebastián II
    Las aventuras de Sebastián III
    La niña que amaba las palabras
    Amanda contra el hechicero
    Amanda y el laberinto encriptado
    Atrapada en el tiempo
    El libro secreto de Marco
    El último mensaje
    The Last Message

    Brizna, el hada inconforme
    Brizna y la sombra del olvido
    Un héroe de Pacotilla y otros relatos

    El tema será de libre elección y el profesorado presentará los cuentos indicando los tres mejores relatos del grupo que se presenta.

    Descargar las bases aquí.

    PREMIOS:

    1. Gestión de la corrección ortotipográfica y de estilo. Obtención del ISBN y gestión del Depósito Legal.
    2. Publicación en AMAZON en formato libro de tapa blanda de una antología de todo el alumnado del centro ganador (Los tres mejores relatos irán al principio, destacando su posición: 1er premio, 2º premio y 3er premio).
    3. Regalo de 50 ejemplares para el centro.
    4. Taller literario para alumnado participante.
    5. Libros guías para el profesorado y centro (Enséñame a escribir para leerte mejor y ¿Cómo te lo cuento?).
    6. Posibilidad de adquirir ejemplares de la antología a precio de costo para venderlos entre la comunidad educativa: profesorado, familiares o vecinos con el objetivo de recaudar fondos para proyectos propios del centro.

    Formulario de inscripción

    (Si no ve bien el formulario, acceda aquí)


    El último mensaje (versión escolar)

    El último mensaje supuso un reto inesperado dentro de mi proceso creativo. Escribir para jóvenes lectores es mi enorme pasión y el entorno donde me siento más cómodo y “protegido”.

    Sin embargo, alentado por el empuje de un amigo, decidí abrir la puerta a un género que siempre me ha fascinado: el policíaco. Y, en un intento consciente por romper con todo lo que me ofrecía confort, me alejé incluso de las Islas Canarias para trasladar personajes y tramas a la ficticia Sylvanville, una apacible localidad canadiense, ubicada en un valle a los pies de las montañas Peakshire Range. (Algún día explicaré por qué elegí Canadá).

    El proceso creativo fue apasionante. Cuanto más me adentraba en la mente de los personajes y levantaba las calles y rincones de la ciudad, más regresaba a mi propia infancia: a aquellas tardes infinitas junto a mi hermano Angel Manuel Armas Perez construyendo ciudades, castillos, molinos y barcos con piezas de Lego. Esa misma ilusión volvió a encenderse mientras daba vida al escritor Michael Whitmore, a la reconocida reportera Anne Harrington y al anciano Oliver Silverman, los protagonistas que se reencuentran tras años de distancia para enfrentarse a un misterio que marcará sus vidas.

    Ahora, que la versión escolar llegará a las manos de decenas de lectores adolescentes por primera vez, siento curiosidad por conocer qué inquietudes puede despertar la lectura. Sobre todo, quiero saber cómo podré transmitirles que dentro de ellos existe su historia con los personajes, sus conflictos y el espacio narrativo esperando a ver la luz.

    #actecanarias #fernandoarmasperez #literaturapolicial #elúltimomensaje #enséñameaescribirparaleertemejor

    ¿Cómo te lo cuento?: la herramienta eficaz para desarrollar la expresión escrita y la comprensión lectora.

    Repartí un folio en blanco para cada estudiante:

    ―Redacta algo que consideres relevante en tu vida.

    Pedro miró la hoja en blanco con el ceño fruncido. Parecía que el lápiz le pesaba demasiado.

    ―No sé qué escribir… ―murmuró, bajando la cabeza.

    Entonces, pedí que dejara el lápiz en la mesa y le propuse algo distinto:

    ―Olvida por un momento el papel. Cuéntamelo como si fuera una historia para mí. Usa tu voz, tus gestos, tu emoción.

    De pronto, las palabras empezaron a fluir. Pedro narraba con entusiasmo, se despertaron los personajes, inventaba giros inesperados. Cuando finalmente le pedí que lo escribiera, el niño bloqueado ante la página se había convertido en un narrador con algo que contar.

    La experiencia de Pedro no es aislada. En el aula, he comprobado una y otra vez que antes de escribir necesitamos contar. La oralidad es el ensayo general de la escritura. Permite ordenar ideas, seleccionar palabras, experimentar con las emociones y, sobre todo, atreverse a empezar.

    De ahí nació mi libro, ¿Cómo te lo cuento?, una propuesta pedagógica sencilla pero eficaz: convertir la narración tradicional en un puente natural hacia la expresión escrita y la comprensión lectora.

    ¿Qué beneficios aporta esta herramienta?
    Cuando dejamos que los alumnos cuenten antes de escribir, ocurren cosas sorprendentes:

    La escritura fluye con más naturalidad: el relato oral ya les dio estructura.
    La comprensión lectora se profundiza: deben entender lo que leen para poder contarlo.
    La creatividad se expande: al narrar, se les permite improvisar, probar, inventar.
    La confianza crece: ya no enfrentan solos la hoja en blanco, sino que llevan consigo su propia voz.

    En sesiones de apenas 15 o 20 minutos diarios, puedes transformar el aula: la palabra escrita deja de ser un muro y se convierte en la prolongación de la voz.

    Un pequeño ejemplo…
    Leímos juntos un cuento breve. Luego pedí a los alumnos que lo contaran de nuevo, con sus propias palabras. Clara levantó la mano, se puso de pie y comenzó:

    ―Había una niña que guardaba un secreto… un secreto que nadie en el pueblo debía descubrir…

    La voz bajaba y subía, los gestos acompañaban, los demás contenían la respiración. De pronto, Clara se detuvo en el momento más intenso de la historia. Todos la miraban expectantes.

    —¿Y qué pasó después? —preguntaron varios a la vez.

    Clara sonrió… y ahí detuve la actividad.

    ¿Qué logramos? ¡El poder de la expectativa!
    Un silencio cargado de intriga vale más que mil explicaciones. El relato no solo había sido entendido: había sido vivido. Esa vivencia emocional es la que después se traduce en el gozo de escribir, de enriquecer la expresión y de leer con más profundidad.

    Los cuentos tradicionales, muchos de tradición oral, despiertan la curiosidad, refuerzan la memoria y otorgan al alumno un rol activo: lo transformamos de mero lector a contador de historias.

    Una invitación
    La propuesta de ¿Cómo te lo cuento? es clara: aprovéchate de los cuentos tradicionales; antes de escribir, cuéntalo. Con la voz, con los gestos, con las emociones. Lo que empieza como un juego se convierte en un hábito poderoso para aprender a leer y a escribir con sentido.

    ¿Te animas a probarlo en tu aula?
    En mi libro comparto experiencias, ejemplos y actividades listas para llevar al día a día. Quizás descubras, como yo, que cuando dejamos que los alumnos cuenten primero… la escritura ya nunca vuelve a ser un obstáculo.