Archivo de la etiqueta: Creación literaria

Tráfico ilegal

―Control rutinario ―dijo el agente secreto analizando mi equipaje―. ¿Qué transporta en esta bolsa?

―Cultura, agente ―respondí con voz trémula. ¡Me había descubierto!

―Ya veo. ―Extrajo el contenido de la maleta y exclamó con asombro―: ¡Ja! Nada más y nada menos que diez libros. Y… ¡¿de temática juvenil?!

―¡Eeeh! Ejem… Sí.

 ―¡¿Pero qué se ha creído?! ―bufó―. Qué poco empático. ¿Es que pretende usted perturbar a las criaturas, concentradas ante sus pantallas y sus juegos online? ¿¡Se ha vuelto loco!?

―Lo siento ―le digo resignado ante la evidencia de las pruebas. Extiendo las manos para que me espose.

―¡No le queda nada! Le encerrarán en la biblioteca principal ―me amenazó―. Máxima seguridad, ¿me entiende? Pasará unos cuantos añitos nada más que leyendo… Y por la cantidad de material ―añadió contando los ejemplares de nuevo―, seguro que va a tener que escribir también durante su condena. Todo dependerá de la benevolencia del juez. Pero no creo, no, no ―concluyó lanzando los libros en el contenedor de basura.

El último mensaje: un thriller en Canadá

Bienvenidos a Sylvanville: Por qué decidí escribir «El último mensaje»

Como escritor, siempre he creído que la evolución literaria debe ser un reflejo de nuestras inquietudes. Tras años dedicados a la literatura juvenil con series como Las aventuras de Sebastián, sentí que había llegado el momento de explorar sombras más profundas. Con El último mensaje, inauguré un nuevo género en mi producción, adentrándome de lleno en el thriller psicológico y el suspense.

El escenario: Un rincón misterioso en Canadá

La historia se desarrolla en Sylvanville, una ciudad ficticia que creé desde los cimientos y ubiqué en los paisajes de Canadá. No es un lugar elegido al azar; su invierno extremo, la niebla espesa y el viento de las montañas Peakshire Range eran fundamentales para crear la pretendida atmósfera de aislamiento donde el mundo engaña con su apariencia (Speciem decipit mundus).

Un detalle que me gustaría compartir es que, al plantearme la traducción de la obra al inglés (The Last Message), tomé la decisión de adaptarla al estándar británico. Sentí que la ambientación canadiense y el tono de la narrativa conectaban mejor con esa tradición literaria, lo que terminó de definir la identidad geográfica de Sylvanville en mi universo narrativo.

El origen de la intriga: ¿Se puede huir del pasado?

Portada de El último mensaje, versión escolar.
Portada de El último mensaje (versión escolar)

La semilla de esta historia nació de una pregunta inquietante: ¿Enterrarán el secreto o arriesgarán su futuro? Para dar respuesta, desarrollé los personajes Michael Whitmore y Anna Harrington, dos amigos de la infancia que, tras treinta años de silencio, se reencuentran en su ciudad natal.

El motor de la trama es un simple mensaje de WhatsApp: «¿Recuerdas lo que sucedió aquel fatídico día?». A través de Michael (un escritor en plena crisis creativa) y Anna (una reportera de élite), quise explorar cómo un hecho impactante de la juventud puede permanecer latente, alimentado por la culpa, hasta que alguien decide sacarlo a la luz.

Personajes y atmósferas

En este entorno canadiense, introduje a personajes que me permitieron jugar con la tensión, como el enigmático Oliver Silverman. Un vecino, que observa el mundo desde su ventana con un telescopio al más puro estilo de Hitchcock, representa esa mirada indiscreta que todos tememos cuando ocultamos algo.

Mi evolución como autor

Con este libro me planteé el reto de llegar a diferentes públicos. He pasado de los relatos juveniles a una trama donde la realidad y la ficción se confunden, y donde los protagonistas deben decidir si enfrentar su pasado o ser consumidos por él.

Si has leído mis obras anteriores como Atrapada en el tiempo o El libro secreto de Marco, encontrarás en El último mensaje un tono más adulto y oscuro, con un final que os hará dudar de todo hasta el último segundo.

¿Estás listo para descubrir qué ocurrió en Sylvanville hace treinta años?

Te invito a acompañarme en este viaje literario por las frías tierras de Canadá. Puedes dejarme tus impresiones en los comentarios de las redes sociales; me encantará saber qué teorías tienes sobre el secreto de Michael y Anna.

Tipos de finales literarios: Guía para cerrar tu novela con impacto

¿Estás escribiendo siguiendo tu instinto o tienes una estructura clara? Sea cual sea tu método, conocer las herramientas narrativas para cerrar tu historia es vital para alcanzar la maestría.

Los finales en la literatura son como la cereza en la cima de un pastel: pueden ser dulces y satisfactorios, o agrios y desconcertantes. Los autores tienen una variedad de opciones cuando se trata de cerrar sus historias, y cada tipo de final deja una impresión única en los lectores.

Acabar bien significa que has logrado anudar todas las cuerdas que has desarrollado a lo largo del relato. No es una tarea fácil, pues requiere concentración, especialmente si no has estructurado minuciosamente la obra y has avanzado siguiendo tus instintos, las necesidades del personaje o de los personajes y las características de la trama.

Cuando te enfrentes a tu relato, te recomiendo realizar un ejercicio de preparar un final inesperado, porque serás recompensado por el lector. No quiere decir que el texto pueda terminar de manera lógica, puesto que los acontecimientos desembocan de forma natural en un final esperado (lo digo para que no te obsesione pensar en finales inesperados).

Veamos algunos de los tipos más comunes de finales literarios. Empezaré por el final inesperado, seguramente porque es el que más gusta.

  1. Final inesperado (twist ending): el arte del asombro. La clave: El lector debe sentir que la respuesta estuvo allí todo el tiempo, escondida entre líneas. Hace poco leí un relato corto, ganador de un concurso de relatos breves, probablemente por la brillantez de su final inesperado. El narrador, en primera persona, se desvelaría como el propio Pinocho. Sin embargo, antes de ese momento, el lector escuchaba las quejas de un niño de carne y hueso. Los buenos finales inesperados no son giros arbitrarios, sino revelaciones que estaban latentes, escondidas entre líneas, esperando ser descubiertas.
  2. Final abierto. Este tipo de final deja cabos sueltos o preguntas sin respuesta, lo que invita al lector a imaginar qué ocurre después. Puede ser frustrante si no se ha manejado bien, pero cuando está justificado por el tono o el tema de la obra, resulta poderoso. Piénsalo como un cierre que se convierte en inicio: en lugar de entregar todas las respuestas, deja resonando la pregunta más importante. Utilízalo cuando el tema de tu obra es más importante que la trama. Es un cierre que funciona como un nuevo inicio.
  3. Final cerrado. Es el opuesto del anterior: todo se resuelve, no quedan hilos sin atar, y el lector puede cerrar el libro con una sensación de plenitud. Es común en novelas de misterio, aventuras o comedias románticas, donde lo esencial es que los personajes cumplan su arco y los conflictos lleguen a una resolución lógica.
  4. Final circular. En este caso, la historia regresa al punto de partida, aunque los personajes hayan cambiado. Puede ser simbólico, melancólico o incluso cómico. Funciona muy bien cuando el mensaje tiene que ver con el destino, la repetición o la imposibilidad de escapar de uno mismo.

Los finales también pueden ser una combinación. Yo utilicé un final cerrado, pero dejé la puerta abierta para una nueva historia en El libro secreto de Marco, por ejemplo.

Al elegir el final de tu historia, piensa en la emoción que quieres dejar en el lector. El desenlace es lo último que se lleva consigo, y a veces, lo que recordará para siempre.

A partir de hoy, cuando leas una novela, analiza por qué tipo de desenlace optó el autor. Luego, al elegir el tuyo, no te obsesiones solo con sorprender. Piensa en la emoción residual que quieres dejar. Como escritor, tienes la responsabilidad de decidir cómo se apaga la luz en tu escenario. Hazlo con intención, no por azar.

Caperucita Roja: el poder de la narrativa tradicional en la concepción de historias.

¿Es posible utilizar los cuentos tradicionales para fomentar la imaginación?

Hoy viví una de esas jornadas que reconcilian con el propósito de escribir. Me desplacé hasta el CEIP Tamaimo, en Tenerife, para compartir un taller literario con el alumnado de 4.º de Educación Primaria y la experiencia superó cualquier expectativa. Esta actividad ha sido una puesta en práctica de la teoría que expongo en mi libro, ¿Cómo te lo cuento?, donde exploro los mecanismos para construir historias que atrapen al lector en base a los cuentos tradicionales.

Entré al aula con el lógico respeto que impone un grupo numeroso; temí que la intensidad de los objetivos previstos se diluyera, pero encontré un entusiasmo desbordante. Durante dos horas intensivas que pasaron veloces, estos jóvenes mantuvieron la atención, sin pestañear, entregados por completo a la manufactura de historias que nacen desde los pies hasta la cabeza.

Para romper el hielo, decidimos que era el momento de jugar con lo conocido y escenificamos el cuento tradicional de Caperucita Roja. Varias alumnas se transformaron en actrices de un teatro improvisado que no tardó en cautivar al resto del público. Esta dinámica sirvió de base para un ejercicio de perspectiva fascinante: les pedí que eligieran a otros personajes de la historia y que inventaran conflictos nuevos. Colocamos cada pieza en la pizarra para que la experiencia fuera colectiva.

Fue emocionante observar cómo buscaron soluciones originales y se atrevieron a enriquecer su léxico. Descubrieron que los sustantivos, enriquecidos con adjetivos, tienen el poder de proyectar imágenes nítidas en la mente del lector si se eligen con el cuidado y el propósito adecuado.

Trabajamos el orden de las acciones, el peso de las consecuencias y esa técnica tan necesaria del diálogo narrativo hasta que alcanzamos el clímax de sus relatos.

Ver sus caritas sonrientes y tener el privilegio de leer creaciones con tanto impacto a una edad tan temprana supone, sin duda, uno de los momentos más gratificantes de este curso escolar. Hoy espero que en Tamaimo se prendiera una chispa creativa que perdure. Ojalá alguno de estos relatos sea el primer paso de los futuros escritores que llevarán el nombre de nuestras islas a lo más alto del panorama literario. ✍️

El proyecto literario de Canarias llega a Cantabria | la experiencia en el IES Marismas

El proyecto educativo «Enséñame a escribir para leerte mejor» acaba de cruzar una nueva frontera emocional y geográfica. Tras años de trayectoria trabajando en la literatura juvenil e infantil en las Islas Canarias, el IES Marismas de Santoña (Cantabria) se ha convertido en el primer centro peninsular en acoger el taller.

Taller de literatura juvenil en Santoña, Cantabria.

Esta unión entre el Atlántico y el Cantábrico ha permitido a más de 170 alumnos cántabros profundizar en la creación de personajes y conflictos narrativos, y también ha servido de puente para explorar las diferencias diatópicas del español, destacando la riqueza y las particularidades del habla insular.

Un puente lingüístico entre el Atlántico y el Cantábrico.

La literatura es, ante todo, comunicación. Por ello, uno de los momentos más enriquecedores de la jornada en el IES Marismas fue el intercambio lingüístico. Resulta fascinante observar cómo el español, nuestra lengua común, se llena de matices a través de las diferencias diatópicas.

Durante las sesiones, compartí las particularidades del español de las Canarias, desde la fonética, pasando por el léxico único hasta la cadencia atlántica. Ver el asombro y el respeto de estos más de 170 jóvenes cántabros al descubrir la ubicación geográfica y la identidad cultural de las islas, confirma que el proyecto ‘Enséñame a escribir para leerte mejor’ enseña técnica narrativa, y permite fomentar una cohesión cultural necesaria en nuestro país.

De la teoría a la ficción: El método en el aula.

En el taller, trabajamos la estructura vital de cualquier obra de literatura juvenil. Los alumnos de Santoña participaron en el proceso creativo, recorriendo las tres etapas fundamentales que abordé con ellos el personaje y su conflicto: No hay historia sin deseo. Analizamos cómo el conflicto interno y externo define la personalidad del protagonista y la resolución. Exploramos los distintos tipos de finales, desde los conclusivos hasta los abiertos, permitiendo que cada estudiante diera los primeros pasos para cerrar su propia narrativa de forma coherente.

    El crecimiento de una comunidad lectora y escritora.

    El entusiasmo recibido en este centro de Cantabria marca un hito en la trayectoria del proyecto. Ampliar el número de centros que confían en esta metodología me motiva a seguir llevando la literatura infantil y juvenil más allá de nuestras fronteras naturales. Mi compromiso sigue siendo el mismo: dotar a los jóvenes de las herramientas necesarias para que su voz sea escuchada a través de la escritura, independientemente de su código postal.

    Cómo trabajar la comprensión y expresión oral y escrita: Experiencia con Colorín, colorado, las aventuras he pintado

    ¿Es posible aprender a leer y escribir de una forma que realmente entusiasme a los alumnos de Primaria? En este año académico, he llevado a cabo la primera experiencia pedagógica con el libro Colorín Colorado, las aventuras he pintado, trabajando con grupos de niños de 7 años (45 estudiantes en total).

    Iniciarse en la expresión oral y el respeto al libro.

    Como punto de partida, realizamos un juego de memoria para identificar las partes físicas de un libro: portada, contraportada, lomo, guardas, tripa y créditos. Sin duda, despertó la curiosidad de los niños y les ayudó a adquirir un vocabulario específico, fundamental para iniciarse en la expresión oral con propiedad desde edades tempranas.

    El objetivo principal fue reforzar la comprensión y la expresión oral y escrita mediante un enfoque participativo, integrando el juego y el movimiento en el proceso de aprendizaje.

    El teatro como herramienta de comprensión lectora.

    Tras analizar la primera ilustración, pasamos a la acción con una lectura dramatizada. El teatro en el aula permite que el lenguaje cobre vida. Partiendo de la frase: “Era una mañana entre nubes y claros, cuando Sebas salió a la escuela”, planteamos un reto de invención.

    Cada alumno debía trabajar la creatividad introduciendo variaciones en la escena:

    • Cambio de atmósfera: «Era una noche fría de invierno…»
    • Cambio de momento del día: «Era una tarde de verano…»
    • Cambio de personaje y lugar: «…cuando Pablo corrió al supermercado».

    Este ejercicio de sustitución fue clave para que los niños comprendieran la estructura de las frases y mejoraran el uso consciente del lenguaje, transformando la lectura en un acto propio de memoria y creación.

    Trabajar la psicomotricidad fina y la creatividad.

    La experiencia culminó con una fase plástica. Al colorear las ilustraciones originales y redactar sus propios diálogos en la escena, los alumnos pudieron trabajar la psicomotricidad fina de forma integrada. De esta manera, proporcioné un soporte físico y visual a la propia narrativa, uniendo el pensamiento creativo con la destreza manual.

    Exposición oral: Seguridad y escucha activa.

    Para fomentar un ambiente distendido, realizamos la puesta en común en un tatami. Cada estudiante participó por turnos, declamando sus propuestas tras haber interiorizado la escena. Este momento fue vital para:

    1. Ganar seguridad en la expresión oral.
    2. Fomentar la escucha activa.
    3. Promover el respeto por el trabajo de los compañeros.

    El balance final (a pesar de mis incertidumbres iniciales) fue óptimo. Esta primera experiencia con Colorín, colorado, las aventuras he pintado, demuestra que es posible integrar lectura, escritura y psicomotricidad de forma sólida y motivadora.

    Tengo que agradecer a los profesores que apoyaron la propuesta y participaron de manera activa.


    Sobre el autor: Fernando Armas Pérez

    Con más de 32 años de trayectoria docente en Lengua y Literatura Inglesa, Fernando Armas Pérez es una voz de referencia en la pedagogía y la expresión escrita en Canarias. Autor prolífico con más de 15 libros publicados, ha dedicado la última década a la difusión de técnicas de narración y escritura creativa en centros educativos y centros de formación del profesorado en las Islas Canarias.

    Fernando Armas Pérez se ha especializado en comprensión lectora y promoción de la literatura. La labor ha sido reconocida con diversos premios literarios que avalan el compromiso con la excelencia educativa y creativa. A través de talleres, publicación de libros como editor y concursos, Fernando fusiona la experiencia en el aula con la innovación pedagógica para potenciar el desarrollo cognitivo y crítico de jóvenes lectores y escritores.

    Conecta con el autor: Perfil en LinkedIn | Author Central en Amazon

    La creatividad humana: El motor de la literatura juvenil canaria

    La creatividad es una capacidad fascinante del ser humano que trasciende la mera supervivencia y adaptación. Surge de la conciencia, sí, pero no únicamente como un acto racional. Es una fuerza casi misteriosa que combina instinto, emoción y pensamiento, permitiéndonos imaginar lo que no existe y transformar lo que nos rodea.

    Como autor de literatura juvenil en Canarias, entiendo esta fuerza como el diálogo continuo entre lo que somos y lo que podríamos ser. Es esta «conciencia expandida» la que me permite explorar dimensiones más allá de la utilidad práctica en cada una de mis obras.

    Desde la neurociencia, la creatividad no se ve como un destello aislado, sino como una red compleja de conexiones. Como afirma el neurocientífico Dr. Marcus Raichle, pionero en el estudio de la Red neuronal por defecto:

    «La creatividad surge cuando el cerebro logra alternar eficazmente entre la red de modo predeterminado (imaginación y autorreferencia) y la red de control ejecutivo (enfoque y realización).»

    La conciencia y el impulso creativo en la narrativa

    Al reflexionar sobre la creatividad humana, es importante dudar de la creencia de que somos la única especie consciente. Muchas otras especies muestran formas de percepción profunda. Algunos animales crean estructuras y se comunican con códigos complejos; sin embargo, la creatividad humana tiene un carácter único: la capacidad de abstraer ideas y proyectar futuros posibles.

    Otro aspecto que nos crea duda es si somos la única especie consciente. Conectamos con la visión existencialista de Jean-Paul Sartre que sugería que el ser humano está «condenado a ser libre», y esa libertad se manifiesta en la capacidad de crear de la nada:

    «El hombre no es otra cosa que lo que él hace de sí mismo. La creatividad es el acto supremo de esa libertad.»

    Esta capacidad de llevar conceptos a la realidad a través del arte, la ciencia y la tecnología es lo que define mi proceso de escritura. En cada teoría o historia innovadora, hay una mezcla de lo personal y lo colectivo, de lo conocido y lo imaginado.

    Creatividad y literatura: De la idea al libro

    Podríamos decir que la creatividad es tan compleja como todo lo que hemos logrado construir. Es un acto de creación externa, cierto, pero también un proceso interno que implica explorar la identidad y el anhelo de trascendencia. Para un escritor canario, este proceso está profundamente ligado a nuestro entorno y a la forma en que percibimos el mundo desde las islas.

    Valorar la creatividad implica reconocer el misterio de la conciencia misma. Quizás no sea cuestión de preguntarnos si somos «más» conscientes que otras especies, sino de apreciar que el impulso universal por descubrir y dejar una huella es lo que nos une.


    Descubre mis historias.

    Si te apasiona cómo la creatividad transforma nuestra realidad, te invito a conocer mi faceta como autor. Puedes explorar mi trayectoria en mi perfil de Amazon Author o consultar directamente dónde adquirir mis libros de literatura juvenil.

    ¿Por qué escribir a mano mejora la comprensión lectora según la ciencia?

    Fernando Armas, docente, autor.

    En los últimos años, la presencia de pantallas en la vida cotidiana ha transformado profundamente la forma en que leemos y escribimos. Sin embargo, la investigación científica está mostrando que, aunque los formatos digitales ofrecen comodidad y velocidad, la lectura en papel y la escritura a mano siguen teniendo ventajas significativas para la comprensión, la memoria y la activación cerebral.

    Diversos estudios en neurociencia y psicología del aprendizaje coinciden en que estas prácticas analógicas facilitan un procesamiento más profundo de la información, algo especialmente relevante en contextos educativos.

    La «geografía del texto»: ¿Por qué recordamos mejor lo que leemos en papel?

    Uno de los trabajos más conocidos sobre la lectura en papel es el realizado por la investigadora Anne Mangen y su equipo en 2013. En este estudio se pidió a estudiantes que leyeran el mismo texto en formato impreso o en pantalla. Al evaluar la comprensión, especialmente la que requiere inferencias y seguimiento del argumento, los participantes que leyeron en papel obtuvieron mejores resultados.

    Según Mangen, esta diferencia se explica por la “geografía del texto” en el soporte físico: el lector puede ubicar las ideas en el espacio de la página, recordar dónde estaba un pasaje o retroceder con más facilidad, lo que contribuye a construir una representación mental más estable del contenido.

    Escritura manual vs. teclado: El impacto en el aprendizaje profundo.

    La escritura a mano ofrece un fenómeno similar, pero incluso más potente desde el punto de vista cerebral. En 2014, Pam Mueller y Daniel Oppenheimer demostraron que los estudiantes que toman apuntes a mano comprenden mejor los contenidos que aquellos que lo hacen en un teclado. En su investigación observaron que la escritura manual obliga a seleccionar, sintetizar y reformular ideas, pues la velocidad de la mano no permite transcribir palabra por palabra.

    Según estos autores, esta necesidad de condensar la información genera un procesamiento más profundo y, en consecuencia, un aprendizaje más duradero.

    ¿Qué ocurre en nuestro cerebro al formar letras a mano?

    La neurociencia también ha aportado hallazgos muy relevantes. La investigadora Karin James ha demostrado mediante estudios de resonancia magnética que, cuando una persona escribe una letra a mano, aunque lo haga de forma imperfecta, se activan simultáneamente áreas motoras, visuales y del lenguaje. En uno de sus trabajos, publicado en 2017, James explica que el acto de formar letras crea una conexión más robusta entre la percepción visual y los circuitos motores, vínculo que no aparece cuando las letras solo se observan o se teclean. Este proceso, según la autora, contribuye a que el cerebro “aprenda” las letras de manera más significativa.

    Siguiendo esta línea, la investigadora Stephanie Vinci-Booher1 también ha mostrado que la experiencia de escribir a mano deja huellas mensurables en el cerebro. En un estudio publicado en 2021, Vinci-Booher observó que los niños que practicaban la escritura manual presentaban una activación más compleja en regiones implicadas en la atención, la memoria y el reconocimiento visual.

    Según señala Stephanie Vinci-Booher en sus conclusiones, la combinación entre movimiento, percepción y simbolización convierte la escritura manual en un ejercicio neurológicamente rico, capaz de fortalecer los sistemas cerebrales que intervienen en la lectura y el aprendizaje.

    Beneficios para niños y adultos: De la atención a la memoria.

    Otros trabajos, como los de Longcamp y colaboradores2, han comparado el aprendizaje de letras a través del teclado y de la escritura manual. Sus resultados muestran que los niños que practican la escritura a mano reconocen mejor las letras después, mientras que quienes solo utilizan el teclado presentan un aprendizaje más superficial. Según el equipo de Longcamp, esto se debe al componente motor fino que acompaña la escritura manual: el cerebro codifica lo que ve y la secuencia de movimientos necesaria para producir cada letra, lo que mejora la memoria.

    Incluso en adultos, la escritura manual parece favorecer la concentración y la consolidación de ideas. Investigaciones recientes de Askvik, van der Weel y van der Meer (recomiendo escucharla en este enlace) han mostrado que la escritura cursiva activa redes cerebrales relacionadas con la integración sensoriomotora y la regulación de la atención, efectos que no se replican con la misma intensidad en la escritura mecanografiada.

    Según estos autores, el ritmo más pausado y el compromiso corporal de escribir a mano promueven un estado de procesamiento más reflexivo.

    A pesar de estas evidencias, la intención de la investigación no es rechazar los recursos digitales. La mayoría de los autores coinciden en que la tecnología es valiosa para tareas como la búsqueda de información, la colaboración y la edición. Sin embargo, cuando el objetivo es comprender un texto complejo, recordar información a largo plazo o desarrollar ideas propias, la lectura en papel y la escritura manual muestran ventajas claras. Como señala James, «el cerebro no ha cambiado tan rápido como las tecnologías».

    Seguimos siendo seres profundamente corporales y nuestra cognición se beneficia de la interacción física con el texto.

    Un equilibrio necesario entre lo analógico y lo digital.

    La conclusión que emerge de todos estos estudios es que leer en papel y escribir a mano no son hábitos nostálgicos, sino prácticas con un profundo fundamento neurocognitivo. Integrarlas de manera equilibrada con las herramientas digitales puede ofrecer entornos de aprendizaje más completos, respetuosos de cómo el cerebro procesa y consolida la información. En un mundo cada vez más orientado a la velocidad, estos gestos: pasar una página, sostener un lápiz, formar una letra, siguen siendo aliados esenciales para pensar mejor.

    Sobre el Autor: Fernando Armas Pérez

    Con más de 32 años de trayectoria docente en Lengua y Literatura Inglesa, Fernando Armas Pérez es una voz de referencia en la pedagogía y la expresión escrita en Canarias. Autor prolífico con más de 15 libros publicados, ha dedicado la última década a la difusión de técnicas de narración y escritura creativa en centros educativos y centros de formación del profesorado en las Islas Canarias.

    Fernando Armas Pérez se ha especializado en comprensión lectora y promoción de la literatura. La labor ha sido reconocida con diversos premios literarios que avalan el compromiso con la excelencia educativa y creativa. A través de talleres, publicación de libros como editor y concursos, Fernando fusiona la experiencia en el aula con la innovación pedagógica para potenciar el desarrollo cognitivo y crítico de jóvenes lectores y escritores.

    Conecta con el autor: Perfil en LinkedIn | Author Central en Amazon

    1. Artículo de revista científica. Handwriting development in a digital age: Early brain connectivity in children with and without autism spectrum disorder.
      Vinci-Booher, S., James, K. H., Bickel, K. E., y Marenda, D. R.
      Revista: Development and Psychopathology
      Datos de publicación: Volumen 33, Número 5, páginas 1845–1857 (2021). ↩︎
    2. Learning through hand- or typewriting influences visual recognition of new graphic shapes: Behavioral and functional imaging evidence. Marieke Longcamp, Charlotte Boucard, Jean-Claude Gilhodes, Jean-Luc Anton, Michel Roth, Bernard Nazarian, y Jean-Luc Velay. Fuente (DOI): 10.1162/jocn.2008.20504 ↩︎

    Catarsis y conflicto narrativo

    El conflicto es una constante en la experiencia humana, un motor esencial que ha impulsado la narrativa literaria a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales, los relatos han reflejado los grandes temas que nos atormentan: el deseo de vivir el presente sin pensar en las consecuencias, los amores trágicos o no correspondidos, las disputas interpersonales que culminan en venganzas, la búsqueda de la felicidad…

    Sin embargo, los conflictos no son solo externos; muchos son internos y se manifiestan en dilemas existenciales que nos hacen cuestionar nuestra identidad, el propósito de nuestras vidas, y cómo nos percibimos a nosotros mismos.

    Tanto en la escritura como en la lectura, estos temas se reiteran una y otra vez. Escritores y lectores por igual buscan en los relatos algo más profundo: la catarsis. Este concepto, que proviene de la antigua Grecia, se refiere a un proceso de liberación o purificación emocional. La catarsis puede surgir en un contexto terapéutico, pero también se experimenta a través del arte y la literatura.

    En cada historia, el conflicto narrativo actúa como un espejo de nuestras propias luchas, y a través de la identificación con los personajes y sus experiencias, alcanzamos una forma de alivio emocional. La catarsis no solo nos permite comprender mejor nuestras emociones, sino también encontrar una cierta paz interior, liberándonos, aunque sea momentáneamente, de las tensiones que nos afectan en la vida diaria.

    El payaso egoísta

    El payaso egoísta es un cuento infantil ilustrado que transmite, de forma sencilla y emotiva, la importancia de compartir y abrirse a los demás. La historia nos lleva a un circo muy especial donde un payaso solitario descubre que la verdadera alegría no está en los aplausos, sino en disfrutar y crear junto a los niños y niñas.

    Cubierta de El payaso egoísta

    Además del relato, el libro incluye actividades educativas de vocabulario, comprensión lectora y creación de historias, pensadas para reforzar el aprendizaje del lenguaje y la educación emocional en edades tempranas.

    Es una lectura ideal para el aula, bibliotecas escolares y hogares, ya que combina entretenimiento y valores, fomentando la empatía, la cooperación y la creatividad mientras los pequeños lectores se divierten.