San Juan de la Rambla llegará a los centros educativos de Canarias a través de El libro secreto de Marco.
El Congreso de Lectura y Escritura Escolar de Canarias que celebrará esta edición en abril de 2024, tanto en formato presencial como virtual, eligió la obra El libro secreto de Marco como uno de los recursos a los que podrán acceder los centros participantes de las islas de Gran Canaria, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro.
El libro secreto de Marco se incluyó en el catálogo del congreso como obra recomendada, lo que permitirá a los colegios de las islas participantes, seleccionarlo y trabajar en un proyecto basado en este relato.
El papel de los autores elegidos consistirá en proporcionar retroalimentación y responder a las preguntas que formulen los estudiantes de los colegios que opten por incluir la obra en su plan lector.
El Congreso de Lectura y Escritura Escolar de Canarias promueve la lectura, escritura y expresión oral entre estudiantes de centros públicos de nuestro archipiélago. Incluye conocimiento de autores, desarrollo de habilidades y competencias, intercambio cultural y comunicación de creaciones educativas.
Enseñar a un niño a escribir cuentos puede ser una experiencia emocionante y gratificante. Al fomentar su creatividad y ayudarles a desarrollar habilidades de escritura, le estaremos proporcionando una herramienta valiosa para expresarse y comunicarse. Aquí hay algunas pautas y consejos sobre cómo enseñar a un niño a escribir cuentos:
Fomentar la imaginación: Anime al niño a dejar volar su imaginación. Pídale que piense en personajes interesantes, lugares emocionantes y situaciones intrigantes. Hágale preguntas que estimulen su creatividad, como «¿Qué pasaría si los animales pudieran hablar?» o «¿cómo sería un día en un planeta lejano?».
Establecer una rutina de escritura: Establezca un momento dedicado a la escritura de cuentos. Podría ser después de la escuela, antes de acostarse o durante los fines de semana. Mantener una rutina les ayudará a desarrollar el hábito de la escritura y les permitirá practicar regularmente.
Proporcionar herramientas de escritura: Asegúrese de que el niño disponga papel, lápices de colores y bolígrafos. También puede considerar la opción de utilizar un procesador de textos en el ordenador, ya que esto les permitirá editar y corregir fácilmente sus historias (¡nivel avanzado!).
Iniciar con cuentos cortos: Comience con historias cortas y sencillas. Esto les ayudará a adquirir confianza en su capacidad para escribir. Anímelo a desarrollar una introducción, un conflicto y una resolución. Pídales que piensen en un final satisfactorio para su historia.
Enseñar la estructura del cuento: Explique los diferentes elementos de un cuento: los personajes, el entorno, la trama y el desenlace. Anime al niño a desarrollar cada uno de estos elementos y a crear personajes con características y personalidades distintivas.
Fomentar la revisión y la edición: Guarde el cuento y vuélvalo a poner sobre la mesa una semana más tarde. Enseñe al niño la importancia de revisar y editar su trabajo. Anímelo a leer en voz alta su historia para identificar posibles errores o áreas que podrían mejorarse. Ayúdele a corregir la gramática, la puntuación y la estructura de las frases.
Estimular la lectura: La lectura y la escritura están estrechamente relacionadas. Anime al niño a leer libros y cuentos de diferentes géneros para que se familiarice con diferentes estilos de escritura y amplíe su vocabulario. La lectura también les ayudará a generar ideas y a inspirarse para sus propias historias.
Celebrar y compartir: A medida que el niño vaya terminando sus cuentos, celebre sus logros y comparta su trabajo con la familia y amigos. Esto les dará una sensación de orgullo y les motivará a seguir escribiendo.
Recuerde que el proceso de aprendizaje de la escritura de cuentos lleva tiempo y paciencia. Anime al niño a disfrutar del camino y no se centre tanto en la perfección. Lo más importante es fomentar su amor por la escritura y permitirles expresarse libremente a través de sus historias.
También recomiendo que lea un libro desde el punto de vista de un escritor: ¿Quiénes son los personajes? ¿Cuáles son sus cualidades? ¿Qué problema tienen? ¿Cómo se resolvieron esos problemas…?
La lectura es una puerta mágica que abre un mundo de posibilidades para los niños. Desde temprana edad, leer tiene un impacto significativo en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. Es una herramienta fundamental que les brinda la oportunidad de explorar, imaginar y aprender de manera divertida y enriquecedora. La infancia es una etapa crucial para fomentar el amor por la lectura, ya que sentará las bases para un futuro de aprendizaje continuo.
La lectura en la infancia estimula el desarrollo del lenguaje y la adquisición de vocabulario. Al leerles cuentos y libros a los niños, se les expone a palabras nuevas y se enriquece su vocabulario. Esto les permite comunicarse de manera más efectiva, expresar sus pensamientos y emociones, comprender mejor el mundo que les rodea… Además, se logra mejorar la comprensión lectora, la capacidad de seguir instrucciones y la capacidad de concentración, habilidades que son fundamentales en su desarrollo académico.
Cuando los niños leen, despiertan su imaginación y creatividad. Los libros les transportan a mundos mágicos, personajes fascinantes y situaciones emocionantes. A través de la lectura, los pequeños pueden vivir experiencias que de otro modo serían inaccesibles para ellos, ampliando su horizonte y estimulando su capacidad de soñar. La imaginación es un motor poderoso para la creatividad y la resolución de problemas, habilidades esenciales en la vida cotidiana y en el futuro desarrollo profesional de los niños.
La lectura en la infancia fomenta el vínculo emocional entre padres e hijos. Leer juntos crea momentos de intimidad, de complicidad y de afecto. Es una oportunidad para compartir experiencias, dialogar, hacer preguntas y desarrollar el amor por los libros. Este vínculo emocional se convierte en un cimiento sólido para la relación familiar y en un estímulo positivo para el desarrollo social de los niños.
La lectura también es una herramienta para la educación en valores. A través de los libros, los niños pueden aprender sobre la importancia de la amistad, la honestidad, la tolerancia, el respeto y otros valores fundamentales. Los personajes y las historias les brindan ejemplos de comportamientos positivos y negativos, ayudándoles a comprender el mundo moral en el que viven. La lectura les permite reflexionar sobre las decisiones y acciones de los personajes y relacionarlos con su propia vida, promoviendo una conciencia ética desde una edad temprana.
«La lectura en la infancia es como alimentar el fuego de la imaginación. Es un combustible para el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo personal. Leer desde pequeños nos permite construir castillos en el aire y convertirnos en protagonistas de nuestras propias historias». – Jorge Luis Borges
El diálogo narrativo es una técnica literaria esencial que permite a los escritores contar historias de manera efectiva y atractiva. A través de su uso, los personajes cobran vida y se comunican entre sí, y ayuda a desarrollar la trama y la caracterización.
En la literatura, el diálogo puede cumplir una variedad de funciones. Por ejemplo, puede ser utilizado para exponer información importante, para mostrar la relación entre los personajes o para crear tensión y conflicto. Además también son una herramienta útil para mostrar el carácter y la personalidad de los protagonistas.
Los diálogos muestran el tono de voz, el ritmo de habla, las expresiones y los gestos del personaje, lo que ayuda al lector a entender mejor su carácter y motivaciones.
Uno de los mayores beneficios del diálogo narrativo es su capacidad para hacer que una historia sea más interesante y fácil de seguir. Los diálogos ayudan a romper el ritmo y la monotonía de la narración, de esta manera, la lectura será más atractiva y emocionante. De igual forma, proporciona pistas y detalles importantes sobre la trama y los personajes que serían difíciles de transmitir mediante la narración.
Es importante destacar que el diálogo debe ser realista y coherente con el personaje y la situación. Evítese que sean forzados o artificiales, pues pueden resultar incómodos para el lector y dañar la credibilidad de la historia. Deben ser coherentes con el contexto y la personalidad de los protagonistas, y han de ajustarse a la época y el lugar en que se desarrolla la historia.
El diálogo narrativo es una herramienta esencial para cualquier escritor que busque crear una historia interesante y atractiva, pues ayuda a desarrollar la trama, caracterizar a los personajes, crear tensión y hacer que la historia sea más emocionante y fácil de seguir. Al utilizar el diálogo de manera efectiva y realista, los escritores pueden mejorar la calidad y credibilidad de su narración, lo que hace que la lectura sea más satisfactoria para el lector.
El escritor elabora personajes de ficción dotándoles de personalidad y una apariencia física; traza unas metas y luego lo lanza al peligro de la vida, colocando obstáculos en su camino o creando conflictos que tiene que enfrentar.
Para conectar con el lector, estos personajes deben ser creíbles, lo más reales posible. Además, han de progresar a lo largo del relato.
REVELAR DATOS POCO A POCO. Planifica qué aspectos de la personalidad son relevantes y cuál será su aspecto físico. Esta información no es necesaria mostrarla desde el primer capítulo, sino que la podemos «dosificar» mientras avanzamos en la trama, según nuestras necesidades.
Te pongo un ejemplo: tienes una cualidad que no has mencionado anteriormente, digamos la glotonería. Entonces puedes aprovechar una escena donde tus personajes almuerzan y uno de ellos advierte esa característica. Estimas que es el momento adecuado para descubrirlo al lector.
LA HISTORIA PERSONAL. Todos tenemos un pasado, y a veces determina las acciones del presente. Hemos de intentar darle ese pasado al personaje, para que no dé la sensación de que acaba de llegar a nuestro planeta.
MOTIVACIONES y OBJETIVOS. El personaje literario tiene una serie de objetivos en su vida y motivaciones que le obligan u obligarán a realizar una serie de acciones (con sus consecuencias).
ATENCIÓN AL PUNTO DE VISTA del NARRADOR. El personaje puede hablar por sí mismo («yo», «a mí»), o bien existe un narrador (objetivo, subjetivo…) que va mostrando las cualidades, aspecto, anhelos, acciones, etcétera del personaje.
Es interesante experimentar qué sensaciones nos transmite el protagonista si se presenta a sí mismo, o bien, si son otras personas las que relatan cómo es y qué hace. Incluso alternar (por ejemplo, si queremos jugar con la percepción de otras personas o las propias de nuestro personaje)
EL CONFLICTO (LOS PROBLEMAS)
El conflicto es un recurso literario que enfrenta fuerzas opuestas, la mayoría de las veces relacionadas con el personaje principal. Hay diferentes tipos de conflictos que afectarán a las decisiones de tus personajes. Por ejemplo, si tienes personajes fuertes, pon a prueba su determinación enfrentándolos a algo que revele sus debilidades.
Un conflicto puede ser externo: crea un tipo malo que se enfrente a un personaje bueno.
Un personaje también puede tener una lucha interna cuando tiene que actuar en contra de su moral o lidiar con creencias opuestas.
El conflicto crea tensión y se utiliza para hacer avanzar la historia al obligar a los personajes a tomar decisiones.
Una técnica creativa, que no entraña dificultades y que es muy visual para envolver a los estudiantes en la lectura, se denomina «knolling» literario y se ha convertido en una tendencia estos últimos años por los beneficios didácticos que ofrece.
Ejemplo de knolling literario
El término «knoll» es un anglicismo que significa literalmente «loma» o «montículo», y aplicado a la literatura es un recurso que consiste en pedir al alumnado la realización de una foto aérea (cenital) de una serie de objetos representativos en el argumento del libro.
Para que la fotografía sea increíblemente satisfactoria y preciosa, el alumno ha de disponer los objetos en paralelo o de forma organizada, de manera que con la posición pueda explicar el significado de los distintos elementos y los relacione con la lectura del libro.
Ejemplo de knolling literario
Lo ideal sería que el fondo fuera liso o se podrían utilizar un fondo azul o verde para hacer el revelado con algún programa que pueda emplear la técnica «croma».
Para el profesorado, esta técnica sirve como elemento de evaluación del libro, pues el lector tendría que conectar los objetos fotografiados y comentar las razones que le llevaron a ello. Se trata de una exposición oral que el alumnado puede presentar en clase por medio de una diapositiva, vídeo o panel.
El lector, por su parte, tendrá que hacer una lectura consciente y más profunda para elegir los elementos más significativos que favorezcan sus argumentos el día de la presentación en clase.
Por regla general, el alumnado se muestra más favorable a realizar este tipo de trabajo más visual, creativo y que usa las nuevas tecnologías. Sirve como autoevaluación y coevaluación al ser participativo y puede trabajarse la diversidad de niveles en el aula.
Hay dos ejemplos que ilustran este trabajo y relacionados con la lectura Atrapada en el tiempo. El primero incluye un calendario con la marca en el día cinco de octubre, momento en el que la protagonista despierta una y otra vez. Coloca una bolsa de pasta porque representa la comida diaria: espaguetis a la boloñesa. Luego añade un objeto que representa el maquillaje, pues con ello destaca el desagrado que le producía ver a la compañera de clase excesivamente maquillada. Como Alba dejaba de pagar el tranvía, la alumna destaca que, al tomar consciencia de lo incorrecto de sus actos, añadió el bono de transporte en su presentación.
La foto del grupo del colegio fue elegida porque todas las noches miraba a Enrique y abrazaba el cuadro hasta quedar dormida. El balón es el que la protagonista trajo a su amado para que le enseñara a jugar al baloncesto, etcétera.
Podemos afirmar que el «knolling literario» es una técnica que explota la creatividad del alumnado y le ayuda a una mejor comprensión de las ideas, argumento y temática del libro, además de una excelente herramienta de evaluación que he probado con éxito.
Tenemos una historia para escribir nuestro relato. ¿Por dónde empiezo?
Hay un punto de partida en la literatura que se asemeja a las artes escénicas o al cine. Si te fijas, todo comienza con un protagonista o varios, a los que les ocurre algo (la acción) en algún lugar (el escenario) y en algún momento (el tiempo).
Comenté en otra entrada que la creación del personaje es el punto de partida de un relato. Si quieres, puedes repasarlo y luego vamos al siguiente paso: ahondaremos en las fórmulas para dotar de credibilidad al protagonista, pero sin estridencias, ni exageraciones.
De entrada no veo necesario que comiences a redactar elaborando una lista detallada de cualidades o de rasgos físicos de nuestro personaje. Sucede igual cuando conocemos a una persona, tampoco sabemos todos los detalles de su personalidad o de su vida. Las relaciones interpersonales se van alimentando de manera progresiva hasta llegar a un conocimiento casi pleno de la otra persona. En el relato, vamos a hacer algo similar: los personajes se irán desvelando poco a poco, cuando mejor convenga.
Si vas a destacar rasgos físicos (PROSOPOGRAFÍA), cíñete a los que sean relevantes y necesarios para la historia. Tal vez el color de los ojos no importe en absoluto, o todo lo contrario: el color o la forma de los ojos puede influir en la percepción de otros personajes que interactúan; por ejemplo, porque tienen miedo al sentirse escudriñados o se enamoran de la persona por la manera de mirarlos…
Puedes usar la voz del narrador, la de otros personajes o la propia del protagonista para describir su físico o sus cualidades (ETOPEYA).
El RETRATO del protagonista es la suma de su aspecto exterior e interior (prosopografía + etopeya). Si todo encaja de manera natural y aparece cuando sea relevante, estás haciendo un buen trabajo.
Recurre a figuras literarias como exagerar algún rasgo, pues te interesa CARICATURIZARLO o COSIFICARLO. Ya sabes: «Érase un hombre a una nariz pegado».
La descripción del protagonista tiene un sentido práctico en tu relato. Dale vida con naturalidad y emplea los diálogos para que se muestre tal y como es.
Este pequeño fragmento es un ejemplo de PROSOPOGRAFÍA. Describe las sensaciones que le producen al protagonista el encuentro con un personaje femenino, del que se enamora a primera vista:
«Casto pensó que las pupilas negras habían notado el salto de su corazón al abrir la puerta. Se ruborizó cuando miró el ombligo. Los ojos, la sonrisa blanca perfecta, el cuello delicado, el cuerpo proporcionado y el color tostado de su joven piel hicieron que el docente se enamorara a primera vista». (Las Aventuras de Sebastián III)
Cogemos libros de los estantes de las librerías y leemos las sinopsis, los títulos, los palpamos y valoramos el diseño de la portada y contraportada, pero ¿cómo se imprime un libro?
He acompañado a los operarios de Grafiexpress durante el recorrido que lleva todo el proceso, desde que llega el archivo hasta el último corte antes de empaquetar los ejemplares para ser distribuidos.
Este vídeo es un resumen del laborioso trabajo que culmina todo el proceso de concepción de un libro.
Hay tres normas fundamentales que intento seguir a la hora de escribir: sencillez, sencillez y sencillez.
En nuestra vida diaria, la comunicación no es nada compleja. Tendemos a economizar para hacer más fluidas las relaciones interpersonales.
Cuando nos enfrentamos a la escritura por primera vez, nos atormentamos y creemos que hemos de hacer gala de un vasto y extenso vocabulario, frases llenas de adjetivos, muchos adverbios, expresiones rebuscadas…
Fíjate en este ejemplo: «Cuando despertó, el día de su quinto cumpleaños, mostró una sonrisa infantil en los labios.»
Si acaba de cumplir 5 años, podemos omitir «infantil», y las personas sonreímos con los labios por tanto, también sobra «en los labios». ¿No sería más fácil decir «despertó sonriendo el día de su quinto cumpleaños»?
En el siguiente listado enumeraré algunos consejos basados en mis propios errores. Espero sean de utilidad a la hora de redactar:
Recurre mucho al diccionario. No tengas miedo de buscar e indagar.
Ordena las ideas. No las atropelles. Procura fluidez, coherencia y cohesión.
Deja respirar al lector: no lo canses con extensas frases.
Evita vocabulario rebuscado o muy teórico, demasiado «literario». Evita repetirte. Varía las palabras según la necesidad de la escena.
Evita usar muchas veces «que«, «y«.
Intenta no abusar de los adverbios acabados en -mente, y de los gerundios. Mejor «rio» que «se lo dijo riendo».
Dota de credibilidad a los personajes: déjalos que se muestren. No es necesario dar constantes explicaciones e innecesarias descripciones.
Tus personajes tienen un pasado, unas motivaciones. Las cosas no suceden así, porque sí.
No tardes mucho tiempo en dejar ver el nudo, crear la tensión que incremente la curiosidad del lector.
Sí se hacen referencias históricas, intenta que no haya anacronismos. Investiga antes.
Mezclar narración y descripción. Un relato alterna (no siempre) los pasajes narrativos con los descriptivos. Cuando narramos una historia, estamos contando los hechos y ello implica las acciones. Lo siguiente es un simple ejemplo:
«Entré al cine, me detuve a comprar un refresco antes de comenzar la película» (pasaje narrativo).
La descripción envuelve el mundo donde transcurren los hechos:
«Entré al cine abarrotado. Espectadores, confusión y una larga cola de espera para comprar un refresco antes de comenzar la película.
Mediante la narración contamos qué pasó. Para ello usamos verbos. En la descripción explicamos cómo es y utilizamos los sustantivos, los adjetivos y los adverbios.
En una novela bien elaborada la descripción no es independiente, sino que está al servicio de la narración; la amplía y la enriquece.
Ejemplo de descripción:
«Las calles que daban a la plaza, tortuosas, tenebrosas, con una iluminación moribunda, parecían deshabitadas. Y en el silencio la campana de la catedral tocaba lentamente a ánimas.» (El crimen del padre Amaro – Eça de Queiroz)
Ejemplo de descripción y narración:
«La lamparilla agonizaba en la cabecera de la cama; y la pobre vieja, con una lúgubre cofia de punto negro que volvía más lívida su carita arrugada como una manzana reineta, abultando casi imperceptiblemente bajo la ropa de cama, fijaba en todos, con temor, sus ojillos cóncavos y llorosos.» (El crimen del padre Amaro – Eça de Queiroz)
Literatura juvenil canaria. Literatura infantil canaria.