Fernando Armas, docente, autor.
En los últimos años, la presencia de pantallas en la vida cotidiana ha transformado profundamente la forma en que leemos y escribimos. Sin embargo, la investigación científica está mostrando que, aunque los formatos digitales ofrecen comodidad y velocidad, la lectura en papel y la escritura a mano siguen teniendo ventajas significativas para la comprensión, la memoria y la activación cerebral.
Diversos estudios en neurociencia y psicología del aprendizaje coinciden en que estas prácticas analógicas facilitan un procesamiento más profundo de la información, algo especialmente relevante en contextos educativos.
La «geografía del texto»: ¿Por qué recordamos mejor lo que leemos en papel?
Uno de los trabajos más conocidos sobre la lectura en papel es el realizado por la investigadora Anne Mangen y su equipo en 2013. En este estudio se pidió a estudiantes que leyeran el mismo texto en formato impreso o en pantalla. Al evaluar la comprensión, especialmente la que requiere inferencias y seguimiento del argumento, los participantes que leyeron en papel obtuvieron mejores resultados.
Según Mangen, esta diferencia se explica por la “geografía del texto” en el soporte físico: el lector puede ubicar las ideas en el espacio de la página, recordar dónde estaba un pasaje o retroceder con más facilidad, lo que contribuye a construir una representación mental más estable del contenido.
Escritura manual vs. teclado: El impacto en el aprendizaje profundo.
La escritura a mano ofrece un fenómeno similar, pero incluso más potente desde el punto de vista cerebral. En 2014, Pam Mueller y Daniel Oppenheimer demostraron que los estudiantes que toman apuntes a mano comprenden mejor los contenidos que aquellos que lo hacen en un teclado. En su investigación observaron que la escritura manual obliga a seleccionar, sintetizar y reformular ideas, pues la velocidad de la mano no permite transcribir palabra por palabra.
Según estos autores, esta necesidad de condensar la información genera un procesamiento más profundo y, en consecuencia, un aprendizaje más duradero.
¿Qué ocurre en nuestro cerebro al formar letras a mano?
La neurociencia también ha aportado hallazgos muy relevantes. La investigadora Karin James ha demostrado mediante estudios de resonancia magnética que, cuando una persona escribe una letra a mano, aunque lo haga de forma imperfecta, se activan simultáneamente áreas motoras, visuales y del lenguaje. En uno de sus trabajos, publicado en 2017, James explica que el acto de formar letras crea una conexión más robusta entre la percepción visual y los circuitos motores, vínculo que no aparece cuando las letras solo se observan o se teclean. Este proceso, según la autora, contribuye a que el cerebro “aprenda” las letras de manera más significativa.
Siguiendo esta línea, la investigadora Stephanie Vinci-Booher1 también ha mostrado que la experiencia de escribir a mano deja huellas mensurables en el cerebro. En un estudio publicado en 2021, Vinci-Booher observó que los niños que practicaban la escritura manual presentaban una activación más compleja en regiones implicadas en la atención, la memoria y el reconocimiento visual.
Según señala Stephanie Vinci-Booher en sus conclusiones, la combinación entre movimiento, percepción y simbolización convierte la escritura manual en un ejercicio neurológicamente rico, capaz de fortalecer los sistemas cerebrales que intervienen en la lectura y el aprendizaje.
Beneficios para niños y adultos: De la atención a la memoria.
Otros trabajos, como los de Longcamp y colaboradores2, han comparado el aprendizaje de letras a través del teclado y de la escritura manual. Sus resultados muestran que los niños que practican la escritura a mano reconocen mejor las letras después, mientras que quienes solo utilizan el teclado presentan un aprendizaje más superficial. Según el equipo de Longcamp, esto se debe al componente motor fino que acompaña la escritura manual: el cerebro codifica lo que ve y la secuencia de movimientos necesaria para producir cada letra, lo que mejora la memoria.
Incluso en adultos, la escritura manual parece favorecer la concentración y la consolidación de ideas. Investigaciones recientes de Askvik, van der Weel y van der Meer (recomiendo escucharla en este enlace) han mostrado que la escritura cursiva activa redes cerebrales relacionadas con la integración sensoriomotora y la regulación de la atención, efectos que no se replican con la misma intensidad en la escritura mecanografiada.
Según estos autores, el ritmo más pausado y el compromiso corporal de escribir a mano promueven un estado de procesamiento más reflexivo.
A pesar de estas evidencias, la intención de la investigación no es rechazar los recursos digitales. La mayoría de los autores coinciden en que la tecnología es valiosa para tareas como la búsqueda de información, la colaboración y la edición. Sin embargo, cuando el objetivo es comprender un texto complejo, recordar información a largo plazo o desarrollar ideas propias, la lectura en papel y la escritura manual muestran ventajas claras. Como señala James, «el cerebro no ha cambiado tan rápido como las tecnologías».
Seguimos siendo seres profundamente corporales y nuestra cognición se beneficia de la interacción física con el texto.
Un equilibrio necesario entre lo analógico y lo digital.
La conclusión que emerge de todos estos estudios es que leer en papel y escribir a mano no son hábitos nostálgicos, sino prácticas con un profundo fundamento neurocognitivo. Integrarlas de manera equilibrada con las herramientas digitales puede ofrecer entornos de aprendizaje más completos, respetuosos de cómo el cerebro procesa y consolida la información. En un mundo cada vez más orientado a la velocidad, estos gestos: pasar una página, sostener un lápiz, formar una letra, siguen siendo aliados esenciales para pensar mejor.
Sobre el Autor: Fernando Armas Pérez
Con más de 32 años de trayectoria docente en Lengua y Literatura Inglesa, Fernando Armas Pérez es una voz de referencia en la pedagogía y la expresión escrita en Canarias. Autor prolífico con más de 15 libros publicados, ha dedicado la última década a la difusión de técnicas de narración y escritura creativa en centros educativos y centros de formación del profesorado en las Islas Canarias.
Fernando Armas Pérez se ha especializado en comprensión lectora y promoción de la literatura. La labor ha sido reconocida con diversos premios literarios que avalan el compromiso con la excelencia educativa y creativa. A través de talleres, publicación de libros como editor y concursos, Fernando fusiona la experiencia en el aula con la innovación pedagógica para potenciar el desarrollo cognitivo y crítico de jóvenes lectores y escritores.
Conecta con el autor: Perfil en LinkedIn | Author Central en Amazon
- Artículo de revista científica. Handwriting development in a digital age: Early brain connectivity in children with and without autism spectrum disorder.
Vinci-Booher, S., James, K. H., Bickel, K. E., y Marenda, D. R.
Revista: Development and Psychopathology
Datos de publicación: Volumen 33, Número 5, páginas 1845–1857 (2021). ↩︎ - Learning through hand- or typewriting influences visual recognition of new graphic shapes: Behavioral and functional imaging evidence. Marieke Longcamp, Charlotte Boucard, Jean-Claude Gilhodes, Jean-Luc Anton, Michel Roth, Bernard Nazarian, y Jean-Luc Velay. Fuente (DOI): 10.1162/jocn.2008.20504 ↩︎


