Opinión de los lectores: Las aventuras de Sebastián, 3er episodio (Los Roques)

Los muchachos de la calle Malaya se lanzan al mar en busca de otra aventura y consultamos con los lectores algunas de sus impresiones que quiero compartir.

Ilustración del episodio

La primera pregunta que les hice está relacionada con el conocimiento sobre la orografía de las Islas Canarias, en concreto qué es un «caletón» y cómo se forma. Con la erupción del volcán de La Palma aún en nuestras retinas, hemos visto cómo la lava que llega al mar se enfría y forma una costa caprichosa, muchas veces en forma de largos dedos que dejan en su interior zonas ideales para bañarse. A pesar que la gran mayoría de los encuestados es isleño, solo el 40% respondió que conocía qué es un «caletón». El resultado está muy relacionado con la siguiente respuesta, pues el 40% prefiere bañarse en «caletones» en lugar de playas de arena.

En cuanto a la seguridad que toman cuando acuden a zonas de baño, cerca del 80% admite que es precavido antes de acceder al agua. Cerca de la mitad se informa de los riesgos y alrededor del 30% a veces pregunta.

El 64% de los encuestados opinan que Sebastián y los amigos se aventuraron en el mar porque el protagonista quería impresionar a Rosa, pero más de la mitad admite que no haría lo mismo llegados al caso.

El 86% de los lectores valoran positivamente este episodio de Las aventuras de Sebastián

Opinión de los lectores: Las aventuras de Sebastián, 2º episodio (Los muchachos de la calle Malaya)

¿Dónde se vive mejor, en un pueblo o en una ciudad?

Sigo compartiendo con los lectores los resultados de las encuesta que propongo en las escuelas donde el libro sirve como lectura para el alumnado.

Avanzamos otro escalón en Las aventuras de Sebastián para llegar al segundo episodio, Los muchachos de la calle Malaya, y adelanto que la gran mayoría de los lectores apuesta por la vida de pueblo antes que crecer en una ciudad.

Casi el 70% de los lectores han tenido curiosidad por el nombre de la calle donde viven. Es un detalle que me sorprende, porque creí que a los niños el nombre de su calle no les suscitaba ningún interés. ¿Habrá sido la lectura de Las aventuras de Sebastián el motor de arranque?

Sin embargo, no consideran la calle un lugar seguro para jugar, como lo fue para los protagonistas de la obra. Ha habido un cambio generacional que representa la siguiente gráfica:

Muchos lectores valoran la libertad, el tiempo libre, aprender en la naturaleza, el juego interactivo y el ejercicio físico de los entornos rurales, tal y como reflejan en sus opiniones. Tal la lectura influya en el pensamiento. Trataré de averiguarlo en cada encuentro con los lectores.

La valoración general del episodio Los muchachos de la calle Malaya también obtiene una valoración cercana al 90%.

Opinión de los lectores: Las aventuras de Sebastián, 1er episodio (El secreto de Sebastián)

¿Le resulta intrigante a los lectores El secreto de Sebastián?

Como parte de las actividades preparatorias del taller literario, propongo al lector completar un breve cuestionario y me gustaría compartir con ellos los resultados después de más de cien respuestas recopiladas.

Una gran mayoría se ha sentido intrigada por descubrir cuál sería el secreto de Sebastián y un 60% admitió que la jornada escolar del protagonista habría sido igual de rutinaria que cualquier otra.

Por fortuna, los lectores han aprendido muy bien cuál es la actividad principal de Carmelo, alias Caramelo, y seguramente nunca más lo olvidarán.

Los maestros de Lengua Castellana y Literatura pueden estar tranquilos cuando hacen actividades de dictado en clase. A una gran mayoría de su alumnado, más del 70%, les gusta o no les importa hacer dictados en clase como actividad de aprendizaje.

Definitivamente, que el director o directora del colegio te llame para regañarte no le gusta casi a la totalidad del alumnado.

Estoy muy agradecido por la valoración que han hecho los lectores de El secreto de Sebastián. Un 88% la considera buena o muy buena.

El libro secreto de Marco

Marco despierta una mañana de invierno con el amargo disgusto por el enfado de sus padres la noche anterior y temeroso del encuentro con el abusador de su clase.

Un interesante viaje en el tiempo para profundizar en la historia de Canarias y aprender a crecer ante las adversidades.

De camino a la escuela, se detiene en el estanco de don Octavio y un enigmático libro expuesto en el mostrador ejerce una inexplicable atracción. En un despiste del estanquero, el niño lo roba de manera impulsiva y lo oculta en su mochila.

Durante el recreo, se da cuenta que el libro está en blanco y cree que ha sido una burla de don Octavio. Sin embargo, poco antes de verse acorralado por el grandullón, el ejemplar cumple el deseo que anhela: desvanecerse de ese lugar en ese momento.

De manera consciente, Marco descubrirá el poder del libro y emprenderá un viaje en el tiempo y a partir de entonces, se moverá en dos realidades: la aventura en el pasado que le ayudará a fortalecer su carácter y la del presente donde aplica las habilidades adquiridas.

Pero un temporal impredecible destruye el libro que le sirve de guía y el protagonista queda atrapado en el siglo XV.

El Libro secreto de Marco es un relato fantástico para profundizar en las costumbres y vida de los aborígenes canarios prehispánicos y trabajar valores como la autoestima, la amistad y la solidaridad.

Don Octavio regenta un estanco y librería en el pueblo.

Literatura en la pandemia, pero que no habla de ella.

Las aventuras de Sebastián refleja la idiosincrasia de los pueblos de Canarias.

Fernando Armas, profesor de secundaria, es el autor de Las aventuras de Sebastián y Atrapada en el tiempo, libros que nacen durante el confinamiento y la pandemia, pero que, sin embargo, se alejan de la realidad sanitaria que ha inundado el país con noticias y estadísticas de contagios, fallecimientos y recuperados. Por el contrario, propone al lector una obra de ficción muy canaria, fresca y novedosa.

Portada

Las aventuras de Sebastián, ya cuenta con dos libros. La primera parte fue redactada durante el periodo de confinamiento y publicada en septiembre de 2020. Narra las peripecias de un grupo de niños y niñas de San Juan de la Rambla durante un curso escolar. A medida que transcurren los meses del año académico, los muchachos vivirán distintas experiencias que afianzarán sus lazos de amistad. También se verán envueltos en problemas de los que no siempre salen airosos.

Estos libros desvelan la personalidad de nuestros pueblos y la forma de vida a finales de los años 70 y principio de los 80. Para ello toma como ejemplo el que vio crecer al autor, San Juan de la Rambla.

La gran novedad es que se trata de la primera ficción que sitúa a los personajes y la historia en el impresionante escenario de este municipio del norte de Tenerife.

La obra es una lectura ideal para hacer en familia y está escrita para todos los públicos, «principalmente para los que crecimos durante la EGB», dice Fernando. «Todos los que nacimos a finales de los años 60 o principios de los 70, nos veremos reflejados, y además podrían explicar a sus hijos cómo jugábamos y nos relacionábamos a pesar de no existir móviles ni ordenadores».

Atrapada en el tiempo

La tercera obra del autor, Atrapada en el tiempo, transcurre en Santa Cruz de Tenerife. Es un relato psicológico que aborda la problemática adolescente.

A modo de «día de la marmota», Alba, estudiante de secundaria, se verá atrapada en un único día que se repite. La protagonista vivirá una especie de confinamiento, una ocasión que le ofrece el destino para experimentar con la vida, con el tiempo libre, a empatizar con profesores, amigos, familia y a tomar las riendas de su vida.

El autor explica que concibió las novelas como un entretenimiento durante las largas jornadas de confinamiento. Después de varias semanas, llegó a la conclusión de que los relatos merecían la pena y decidió publicarlos.

Todas las obras de Fernando Armas tienen un carácter didáctico: «Al fin y al cabo, soy profesor y la literatura es una gran ocasión para fomentar la lectura, pero también, para aprender. Intento concebir la obra como herramienta de trabajo interdisciplinar, donde se puedan abordar cuestiones desde distintas asignaturas».

¿Una imagen vale más que mil palabras?

El adagio “una imagen vale más que mil palabras” lo uso con frecuencia en mis clases.

Hace pocos días, sin embargo, algo en mi interior cuestionó la frase. Tuve que recrear una escena que requería intensidad, veracidad, realismo y emociones. Redactar y pensar en las reacciones del lector fue una experiencia maravillosa que me llevó a reconsiderar si realmente la imagen vale más que las palabras.

Lograr que un lector suba y baje con palabras, como en un carrusel de feria, supone más esfuerzo que si la misma escena se captara a través del objetivo de una cámara (una foto un video corto).

Pero, me dio la impresión de que la imagen de la cámara no lograría el mismo efecto que las palabras. Pensé que el espectador habría pasado de puntillas por ella. Habría dedicado unos pocos segundos sin necesidad de profundizar mucho en la esencia, en el mensaje del autor.

La tecnología desborda las redes de imágenes de ese tipo: efímeras y fáciles. No tengo datos, pero seguramente los proveedores de Internet tendrán que tener sus servidores “petados” de vídeos e imágenes.

Los adolescentes, por ejemplo, se autorretratan el día entero. Sí. Eso que ahora se llama “selfie”.

Selfies desde que se levantan hasta que se acuestan. Un clic y tenemos la escena. No hay que pensar mucho, ¿verdad?

Por el contrario, las palabras son poderosas herramientas de comunicación. Mucho más profundas. Requieren más esfuerzo por nuestra parte para codificar y decodificar el mensaje.

Me di cuenta que son mucho más enriquecedoras. Hacer trabajar nuestro cerebro para fabricar la escena con lo que evoca un texto nos acerca más al emisor del mensaje. Es más personal, más íntimo. Se digiere más despacio…

Espero que no estemos perdiendo la capacidad de comunicarnos con reposo y sosiego porque desaprovecharíamos algo de nuestra creatividad. De nuestro lado humano.

El Colegio Pérez Zamora de los realejos realiza el taller en torno a las aventuras de sebastián

El colegio Público PÉREZ ZAMORA de Los Realejos es el primero en elegir Las aventuras de Sebastián como lectura de aula.

Alumno durante la presentación y taller de Las aventuras de Sebastián

El 19 de mayo de 2021 será una fecha memorable en el recorrido de «Las aventuras de Sebastián». Tuve el placer inmenso de encontrarme con 80 acogedores estudiantes de 3º y 4º de Educación Primaria. Aprendí mucho de su experiencia lectora y de la actividad de animación que recibieron con entusiasmo.

Preguntaron mucho, mucho como niños curiosos que son. Les desvelé detalles del libro que nadie conoce aún, relacionados con la concepción de los personajes, de sus relaciones o de los escenarios donde se desarrolla el relato.

Hablamos de trucos para concebir relatos interesantes y amenos.

Recibí mucho cariño norteño. Ese cariño que envolvió mi infancia, sustentado por la inocencia pura de los niños de pueblo.

Me han regalado 17 dibujos, dos relatos cortos (¡uno de ellos me lo dedicó Leire!), una casita de papel y un corazón. Un corazoncito hecho por Xaila. Lo elaboró con un trocito de cartulina de goma eva roja con purpurina.

Mi agradecimiento a las maestras de los grupos, a Aurora y María José (la Ché de mi infancia) cómplices de este encuentro. Por supuesto a la directora del centro que abrió las puertas al proyecto y que las dejó abiertas para futuras colaboraciones.

A los niños y a sus maestras les quedaré eternamente agradecido.

Errores más frecuentes

Hay tres normas fundamentales que intento seguir a la hora de escribir: sencillez, sencillez y sencillez.

En nuestra vida diaria, la comunicación no es nada compleja. Tendemos a economizar para hacer más fluidas las relaciones interpersonales.

Cuando nos enfrentamos a la escritura por primera vez, nos atormentamos y creemos que hemos de hacer gala de un vasto y extenso vocabulario, frases llenas de adjetivos, muchos adverbios, expresiones rebuscadas…

Fíjate en este ejemplo: «Cuando despertó, el día de su quinto cumpleaños, mostró una sonrisa infantil en los labios.»

Si acaba de cumplir 5 años, podemos omitir «infantil», y las personas sonreímos con los labios por tanto, también sobra «en los labios». ¿No sería más fácil decir «despertó sonriendo el día de su quinto cumpleaños»?

En el siguiente listado enumeraré algunos consejos basados en mis propios errores. Espero sean de utilidad a la hora de redactar:

  1. Recurre mucho al diccionario. No tengas miedo de buscar e indagar.
  2. Ordena las ideas. No las atropelles. Procura fluidez, coherencia y cohesión.
  3. Deja respirar al lector: no lo canses con extensas frases.
  4. Evita vocabulario rebuscado o muy teórico, demasiado «literario». Evita repetirte. Varía las palabras según la necesidad de la escena.
  5. Evita usar muchas veces «que«, «y«.
  6. Intenta no abusar de los adverbios acabados en -mente, y de los gerundios. Mejor «rio» que «se lo dijo riendo».
  7. Dota de credibilidad a los personajes: déjalos que se muestren. No es necesario dar constantes explicaciones e innecesarias descripciones.
  8. Tus personajes tienen un pasado, unas motivaciones. Las cosas no suceden así, porque sí.
  9. No tardes mucho tiempo en dejar ver el nudo, crear la tensión que incremente la curiosidad del lector.
  10. Sí se hacen referencias históricas, intenta que no haya anacronismos. Investiga antes.

Literatura juvenil canaria. Literatura infantil canaria.