
El espacio donde se mueven los personajes debe tener un propósito. Es un recurso que debemos conectar con todos los demás en el desarrollo de nuestra historia.
El curso de novela organizado por escritores.org me está siendo muy productivo en ese aspecto. La perspectiva del lector y del escritor son diferentes, eso lo tenía claro, pero al cruzar al otro lado no disponía de los ojos para llegar a esa conclusión. Las explicaciones me los han abierto de par en par.
Al principio de mis escritos actué un poco por instinto, pero inconsciente de la necesidad de aplicarse con el espacio, tanto como con el resto de elementos que se mezclan y caen por el único hueco del embudo. El resultado es todo lo que el lector ha de sentir y experimentar frente a la historia que tiene entre sus manos.
En el proceso de construcción del relato he hablado de la idea y el personaje. Ahora quiero compartir algo sobre el lugar donde se ubican y se mueven los personajes.
Nuestros personajes están rodeados por determinados escenarios cuya descripción ha de contribuir a nuestra necesidad de trasmitir un sentimiento o un conflicto. Un ejemplo muy sencillo puede ser el siguiente:
Laura salió a la calle (abarrotada/vacía). (Apenas) unos (pocos) viandantes andaban (alegres/taciturnos).
Si el objetivo del narrador es celebrar la alegría del personaje que acaba de recibir una buena noticia, o por el contrario, contar lo disgustada que estaba por un fracaso, el escenario descrito tomará uno u otro giro.
Los lugares en los que se sitúan los hechos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la novela que, para numerosos escritores, toma cuerpo cuando instalan los hechos en un lugar que les mueve los sentimientos.



Sebastián es un niño de diez años con facilidades para liderar a sus amigos. Le encanta jugar al aire libre de manera creativa, disfrutar del mar cada mañana, de los barrancos y de la montaña…

Cuando me decidí a escribir Las Aventuras de Sebastián, encontré la motivación en mis hijos. Acababan de cumplir los diez añitos y estábamos todos confinados en casa gracias o por culpa de un virus.
Tuve la gran suerte de conocer a Ivanesky. Para mí, uno de los mejores ilustradores del mundo. Supo captar la esencia de las secuencias que plasmó a la perfección con su exquisito gusto y magnífica técnica.