¿Es posible utilizar los cuentos tradicionales para fomentar la imaginación?
Hoy viví una de esas jornadas que reconcilian con el propósito de escribir. Me desplacé hasta el CEIP Tamaimo, en Tenerife, para compartir un taller literario con el alumnado de 4.º de Educación Primaria y la experiencia superó cualquier expectativa. Esta actividad ha sido una puesta en práctica de la teoría que expongo en mi libro, ¿Cómo te lo cuento?, donde exploro los mecanismos para construir historias que atrapen al lector en base a los cuentos tradicionales.
Entré al aula con el lógico respeto que impone un grupo numeroso; temí que la intensidad de los objetivos previstos se diluyera, pero encontré un entusiasmo desbordante. Durante dos horas intensivas que pasaron veloces, estos jóvenes mantuvieron la atención, sin pestañear, entregados por completo a la manufactura de historias que nacen desde los pies hasta la cabeza.
Para romper el hielo, decidimos que era el momento de jugar con lo conocido y escenificamos el cuento tradicional de Caperucita Roja. Varias alumnas se transformaron en actrices de un teatro improvisado que no tardó en cautivar al resto del público. Esta dinámica sirvió de base para un ejercicio de perspectiva fascinante: les pedí que eligieran a otros personajes de la historia y que inventaran conflictos nuevos. Colocamos cada pieza en la pizarra para que la experiencia fuera colectiva.
Fue emocionante observar cómo buscaron soluciones originales y se atrevieron a enriquecer su léxico. Descubrieron que los sustantivos, enriquecidos con adjetivos, tienen el poder de proyectar imágenes nítidas en la mente del lector si se eligen con el cuidado y el propósito adecuado.
Trabajamos el orden de las acciones, el peso de las consecuencias y esa técnica tan necesaria del diálogo narrativo hasta que alcanzamos el clímax de sus relatos.
Ver sus caritas sonrientes y tener el privilegio de leer creaciones con tanto impacto a una edad tan temprana supone, sin duda, uno de los momentos más gratificantes de este curso escolar. Hoy espero que en Tamaimo se prendiera una chispa creativa que perdure. Ojalá alguno de estos relatos sea el primer paso de los futuros escritores que llevarán el nombre de nuestras islas a lo más alto del panorama literario. ✍️
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