La creatividad es una capacidad fascinante del ser humano que trasciende la mera supervivencia y adaptación. Surge de la conciencia, sí, pero no únicamente como un acto racional. Es una fuerza casi misteriosa que combina instinto, emoción y pensamiento, permitiéndonos imaginar lo que no existe y transformar lo que nos rodea.
Como autor de literatura juvenil en Canarias, entiendo esta fuerza como el diálogo continuo entre lo que somos y lo que podríamos ser. Es esta «conciencia expandida» la que me permite explorar dimensiones más allá de la utilidad práctica en cada una de mis obras.
Desde la neurociencia, la creatividad no se ve como un destello aislado, sino como una red compleja de conexiones. Como afirma el neurocientífico Dr. Marcus Raichle, pionero en el estudio de la Red neuronal por defecto:
«La creatividad surge cuando el cerebro logra alternar eficazmente entre la red de modo predeterminado (imaginación y autorreferencia) y la red de control ejecutivo (enfoque y realización).»
La conciencia y el impulso creativo en la narrativa
Al reflexionar sobre la creatividad humana, es importante dudar de la creencia de que somos la única especie consciente. Muchas otras especies muestran formas de percepción profunda. Algunos animales crean estructuras y se comunican con códigos complejos; sin embargo, la creatividad humana tiene un carácter único: la capacidad de abstraer ideas y proyectar futuros posibles.
Otro aspecto que nos crea duda es si somos la única especie consciente. Conectamos con la visión existencialista de Jean-Paul Sartre que sugería que el ser humano está «condenado a ser libre», y esa libertad se manifiesta en la capacidad de crear de la nada:
«El hombre no es otra cosa que lo que él hace de sí mismo. La creatividad es el acto supremo de esa libertad.»
Esta capacidad de llevar conceptos a la realidad a través del arte, la ciencia y la tecnología es lo que define mi proceso de escritura. En cada teoría o historia innovadora, hay una mezcla de lo personal y lo colectivo, de lo conocido y lo imaginado.
Creatividad y literatura: De la idea al libro
Podríamos decir que la creatividad es tan compleja como todo lo que hemos logrado construir. Es un acto de creación externa, cierto, pero también un proceso interno que implica explorar la identidad y el anhelo de trascendencia. Para un escritor canario, este proceso está profundamente ligado a nuestro entorno y a la forma en que percibimos el mundo desde las islas.
Valorar la creatividad implica reconocer el misterio de la conciencia misma. Quizás no sea cuestión de preguntarnos si somos «más» conscientes que otras especies, sino de apreciar que el impulso universal por descubrir y dejar una huella es lo que nos une.
Descubre mis historias.
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