¿Es difícil que un niño escriba un relato de principio a fin?

Si alguien te pidiera que concibieras una historia en la que existen uno o varios personajes a los que tienes que darles forma en varios sentidos: su aspecto físico, su personalidad; ubicarlos en un lugar; plantearles un conflicto; conducirlos a una puerta sin salida y resolver ese problema en el que los habías metido: ¿lo lograrías?

Si la respuesta es negativa, ¿cómo podemos lograr que un niño de diez años (por ejemplo) escriba un relato de principio a fin?

Para enseñar a contar historias, es preciso haber experimentado previamente con los ingredientes de un relato, para luego dirigir al alumno durante el camino.

Los estudiantes conciben sus historias emulando o recreando aquellas lecturas que conocen. Las mezclan con sus propias ideas e inventan un estilo literario propio que la mayoría de las veces no cumple las expectativas literarias de sus maestros.

Es normal que su producción escrita esté plagada de errores. No dominan el léxico, ni la gramática, ni tienen un estilo definido; les cuesta colocar los signos de puntuación correctamente; comenten errores ortográficos… Además, hilvanar la historia coherente y cohesionada, de manera que siga una dirección de principio a fin, es complejo.

Un narrador precisa de tres ingredientes para elaborar un relato coherente y cohesionado: CREATIVIDAD, CONOCIMIENTOS y EXPERIENCIA. Por supuesto, haber leído mucho de manera consciente, o sea, observando las técnicas narrativas de otros escritores.

Para lograr tu objetivo de crear escritores, propongo trabajar por partes.

Primero, encamina el argumento. Suelta algunos disparadores creativos para estimular el pensamiento del estudiante. Cito algunas ideas:

  • Si te inventas un superhéroe, ¿qué poderes tendría?
  • Has encontrado una máquina del tiempo: ¿a dónde irías?
  • Recibiste una carta desde el futuro: ¿qué dice?
  • ¿Qué conversación crees que tendrías con tu mascota?
  • Aparece un cofre semienterrado en una playa desierta. ¿Lo abres o no?
  • Copiaste la redacción del compañero de clase. El texto descubre algo sorprendente. ¿Y si lo que revela es cierto?

Segundo, pídeles que hagan una lista con el nombre del protagonista o protagonistas (mejor pocos). De momento, nada más con los personajes.

Tercero, dibuja una línea temporal e introduce preguntas que ayuden a los personajes a tomar decisiones. Hazles reflexionar sobre las consecuencias de esas decisiones y, por tanto, qué nuevas decisiones se ven obligados a tomar.

Cuarto, pídeles que establezcan el momento en el que el protagonista estará acorralado en una especie de callejón sin salida. Las circunstancias o las decisiones que toma lo conducen al clímax narrativo.

Luego, propón seguir la línea hasta el final. Tienen que pensar qué solución aportarán al problema planteado al inicio del relato.


Descubre más desde Fernando Armas Pérez

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario